ERNESTO CORTAZAR

domingo, 23 de abril de 2017

PLURALIDAD DE EXISTENCIAS


PLURALIDAD DE EXISTENCIAS

Capítulo VIII
El Libro de los Espíritus
Allan Kardec
Versión castellana y comentarios exegéticos:
Giuseppe Isgró C.


De la Reencarnación. Justicia de la Reencarnación. Encarnación en los diversos Mundos. Transmigración progresiva. Suerte de los niños después de la desencarnación. Sexos entre los Espíritus. Parentela, Filiación. Semejanzas físicas y morales. Ideas innatas.

DE LA REENCARNACIÓN

166.     En cuál modo el Espíritu que no ha conseguido la perfección durante la vida corpórea, puede terminar de purificarse?
-“Asumiendo nuevas existencias”-.
Cómo cumple el Espíritu estas nuevas existencias? Quizá transformándose, pero quedando siempre en el estado de Espíritu?
-”El Espíritu, purificándose, es susceptible, sin duda,  de transformación; empero, para purificarse, precisa las pruebas de la vida corpórea”-.
Entonces, el Espíritu tiene más existencias corpórea?
-“Sí: nosotros todos hemos tenido muchas existencias. Quienes dicen lo contrario, quieren manteneros en la ignorancia, en la cual se encuentran ellos mismos”-.
De este principio parece resultar que el Espíritu, después de haber abandonado un cuerpo, tome otro: lo cual quiere decir que él se reencarna en otro cuerpo. Es así que debe entenderse?
-“Precisamente”-.
167.     Cuál es la finalidad de la reencarnación?
-“La expiación y el mejoramiento progresivo de la humanidad; sin lo cual, dónde estaría la justicia?”
COMENTARIO EXEGÉTICO: En la vida, y en el universo, observamos como todo acontece por ciclos alternos y repetitivos. Esto es fruto de la infinita sabiduría de la Divinidad que lo ha determinado de esta manera.
La ley del cambio rige todo. La Divinidad ha querido que nada, físicamente hablando, permanezca para siempre. Ni siquiera todos los mundos del universos que hoy existen, durarán para siempre. Un día, gradualmente, al cumplir su respectivo ciclo, dejarán de existir, y gradualmente, irán siendo sustituidos por otros que, con mucha antelación, se han ido formando durante lapsos muy largos. Sólo este particular sería suficiente para cambiar la visión de la realidad existente.
Cómo decía Cervantes, en el Quijote, la primavera sigue al verano; el verano al otoño; el otoño al invierno y el invierno a la primavera, y ésta, nuevamente, al verano, y así sucesivamente.
El Espíritu de cada ser en los cuatro reinos naturales es eterno e inmortal. Emana a la conciencia individual a partir de la Divinidad, sin separarse de la Divinidad, y sin dejar de ser la Divinidad. Lo hace con los mismos atributos de la Divinidad. Siendo una parte indivisa de la Divinidad, emana a la conciencia individual, cada Espíritu en los cuatro reinos naturales, perfecto. Lo único que le falta, es la experiencia, que irá adquiriendo en el eterno camino de retorno del ser individual al Ser Universal, sin que jamás llegará a completar, por cuanto siempre encontrará un más allá en experiencias y progreso.
La única diferencia que existe entre los atributos de la Divinidad y los de cada uno de los Espíritus de los cuatro reinos naturales, es que los de la Divinidad están desarrollados en todas sus vertientes y variantes, en grado infinito. Mientras que, los de los seres emanados a la conciencia individual, siendo exactamente los mismos, potencialmente hablando, cada uno de los seres ignora que los posee y no sabe como utilizarlos. Este aprendizaje lo irá adquiriendo en ese eterno camino de retorno al cual se hacía referencia poco antes. En el mismo grado en que, cada ser, va experimentando necesidades, deseos, anhelos, y se forja objetivos de realización, paralelamente va expresando tanto la sabiduría de los atributos divinos, o valores universales, que se expresan en su conciencia mediante el lenguaje de los sentimientos análogos, como el poder creador potencialmente infinito que posee. Mientras más elevado sea el grado de necesidad o de exigencia que va afrontando, en ese mismo grado va expresando tanto la sabiduría de los valores universales como su poder creador potencialmente infinito.
La conciencia de cada ser en los cuatro reinos naturales es una réplica exacta de la de la Divinidad, y es el vehículo de comunicación entre la Divinidad y cada ser por medio del lenguaje de los sentimientos de los valores universales o atributos divinos. En la conciencia de la Divinidad, y en la de cada ser, se encuentra impresa la Ley Cósmica, eterna e inmutable.
Como cada ser da inicio a su camino del eterno retorno hacía la Divinidad sin experiencias, y éstas las va adquiriendo en forma gradual, es natural que, mientras va adquiriéndolas, incurra en errores. Ese eterno aprendizaje le va permitiendo el conocimiento de las leyes naturales que conforman la ley cósmica, hasta ir amoldando sus pensamientos, sentimientos, palabras y actos a la guía de los parámetros de los valores universales, que constituyen el medio que la misma Divinidad tiene para ejercer su rol de Gran Pedagogo, en la conciencia de cada ser.
Cada ciclo de vida física es una jornada de ese eterno camino de retorno y una estación de los infinitos grados de experiencias que va adquiriendo, gradualmente, y por méritos propios. Se diría que la misma Divinidad precisa adquirir la experiencia, y la va adquiriendo por medio de cada uno de los seres mediante los cuales ha emanado a la conciencia individual.
De manera que, las inmutables leyes cósmicas constituyen la guía mediante la cual enmarcar esa conducta que se expresa a partir de los pensamientos y sentimientos, en palabras y actos. Cuando hablamos de expiación, no es más que un aprendizaje vivo, o en vivo, del conocimiento de esas leyes naturales. Cada ciclo de vida en la dimensión física, es una nueva oportunidad de adquirir experiencia en determinados estados de conciencia, y estaciones, es decir, grados de conciencia en cada uno de los atributos divinos, o valores universales. Esa es la razón por la cual, frecuentemente, suele decirse, que el mejoramiento de la humanidad es una cuestión de valores. Al adquirirse conciencia de los parámetros de los valores universales que han de regir los pensamientos, sentimientos, palabras y actos, cada ser comienza a vivir en armonía con la naturaleza, y se va gestando ese mundo ideal con el cual cada quien sueña, como una percepción intuitiva, o inspirativa, de ese destino universal que le está deparado.
Hay un plan universal para el universo; y para cada ser. Cada ser, en los cuatro reinos naturales, es un instrumento de la Divinidad en la expansión de la Creación. La ley del cambio, y la ley de la reencarnación, rigen esa eterna vida y continuada mediante ciclos en la dimensión física..
Si hasta el mayor planeta del universo, en la inmensidad de galaxias hoy existentes, se renovará en nuevos ciclos, con la formación de un planeta sustituto que albergará a su respectiva humanidad, o a las humanidades que confluyen de diversos mundos anteriores, es un indicativo de que una sola es la ley cósmica que rige todo en el universo. Esa ley de reencarnación y de cambio, rige toda la naturaleza. La Divinidad ha estimado que nada debe permanecer estático.
Si la vida física fuese de una duración eterna como la del Espíritu, podríamos imaginar que algunos de los mayores tiranos de la antigüedad seguirían gobernando todavía. Sólo por poner un ejemplo.
El placer y el dolor, el dulce y el amargo, la satisfacción y la insatisfacción, la noche y el día, las estaciones, los ciclos en todas sus formas, son medios para adquirir discernimiento sobre la realidad, la verdad, que sirva de guía en la toma de decisiones. Un tema para seguir meditando.
168.     El número de las existencias corpóreas es limitado, o, en cambio, el Espíritu se reencarna perpetuamente?
–“En cada nueva existencia el Espíritu hace un paso adelante en la vía del progreso; cuando después se ha despojado de todas sus imperfecciones, no tiene más necesidad de las pruebas de la vida corpórea”-.
COMENTARIO EXEGÉTICO: Esto debe entenderse como que, a un cierto momento, el Espíritu se ha desarrollado en determinado grado y, habiéndose liberado de sus deudas kármicas, que le sujetaban a ciertas pruebas y vinculaciones existenciales, ahora se transforma en dueño de su destino, quedando libre para elegir sus propios objetivos de progreso, según su vocación, puntos fuertes o menos fuertes. Y de acuerdo al programa evolutivo del planeta tierra o de aquel en el cual el Espíritu se encarne, en un momento dado. Esto en ningún momento debe entenderse de que el Espíritu llegará a una etapa en que no precise más reencarnar por haber alcanzado un tope en el progreso. Ese tope no existe en el eterno presente. La reencarnación continuará ad infinitum, en este o en otros mundos más avanzados, alcanzando, siempre, niveles más elevados de conciencia.
169.     El número de las encarnaciones es igual para todos los Espíritus?
-“No: quien progresa más rápidamente, se ahorra nuevas pruebas. De todos modos, estas encarnaciones sucesivas son siempre en gran número, ya que el progreso es virtualmente infinito”.
170.     En que se convierte el Espíritu después de su última encarnación?
-“En Espíritu sabio, por su pureza”-.
COMENTARIO EXEGÉTICO: Ratificamos que, no existe una última reencarnación para el Espíritu. Debe entenderse como la última encarnación de un determinado ciclo evolutivo, después del cual dará inicio a otro de mayor nivel.
JUSTICIA DE LA REENCARNACIÓN
171.     Sobre qué se apoya el principio de la reencarnación?
-“Sobre la justicia de Dios y sobre la revelación, por cuanto nosotros os lo repetimos continuamente: Un buen padre deja siempre abierta, a sus hijos, la posibilidad al arrepentimiento. No os dice, quizá, la razón, que sería injusto privar para siempre de la eterna felicidad a todos quienes no tuvieron la posibilidad de mejorarse? Acaso no son hijos de Dios todos los seres? Sólo entre los egoístas reina la iniquidad, los odios implacables y las penas sin remisión”-.
Todos los Espíritus tienden a la perfección, y Dios les brinda a ellos el medio con las pruebas de la vida corpórea; pero, su justicia quiere que ellos puedan cumplir, en nuevas existencias, todo lo que no pudieron hacer o terminar en una primera prueba.
No sería ni según justicia, ni de acuerdo con la bondad de Dios el condenar en eterno a quienes han podido encontrar obstáculos al propio mejoramiento, en contra de su voluntad, y por causa del ambiente mismo, en el cual se encuentran ubicados. Si la suerte del ser humano fuese irrevocablemente establecida después de la desencarnación, Dios no habría pesado las acciones de todos los seres en la misma balanza, y no les habría tratado con imparcialidad.
La doctrina de la reencarnación, es decir, aquella que consiste en el admitir para el ser humano más existencias sucesivas, es la única que responde a nuestro concepto de la justicia de Dios en relación a los seres humanos de condiciones morales inferiores; la sola que pueda explicarnos el porvenir, y afirmar nuestras esperanzas, por cuanto nos ofrece el medio de expiar nuestros errores con nuevas pruebas. La razón nos lo demuestra y los Espíritus nos lo enseñan.
El ser humano que tiene la conciencia de su inferioridad, deriva de la doctrina de la reencarnación los más consoladores presagios. Si cree en la justicia de Dios, no puede esperar de devenir de repente y por la eternidad igual a quienes han actuado mejor que él; empero, el pensamiento de que esta inferioridad no le privará siempre del disfrute supremo y que podrá conquistarlo mediante nuevos esfuerzos, le sostiene en las pruebas y reanima su coraje. Quién es aquel que, al término de su peregrinaje terreno, no se lamenta de haber adquirido muy tarde una experiencia, de la cual no puede extraer provecho? Ahora bien, esta tardía experiencia no está perdida, por cuanto se aprovechará de ella en una nueva existencia.
ENCARNACIONES EN LOS DIVERSOS MUNDOS
172.     Las diversas existencias corporales se efectúan todas sobre la tierra?
-“No, sino en los diversos mundos: la de aquí no es ni la primera ni la última, sino una de las más materiales y lejanas de la  perfección”-.
173.     El Espíritu pasa de un mundo al otro a cada nueva existencia corpórea, o puede tener varias en el mismo globo?
-“Puede vivir muchas veces sobre el mismo globo, si no ha progresado en grado suficiente, hasta que merezca encarnarse en uno superior”-.
Por lo cual, podemos comparecer más veces sobre la tierra?
-“Ciertamente”-.
Podemos regresar después de haber vivido en otros mundos?
-“Sí: vosotros pudisteis haber vivido ya en otros mundos y sobre la tierra”-.
COMENTARIO EXEGÉTICO: En línea general, la mayor parte de los seres humanos encarnados en el planeta tierra, a partir de determinado momento, ha quedado circunscrita a él.
Esto, tanto como a los diferentes integrantes de la humanidad primitiva, que ascendieron de mundos anteriores de menor progreso, en los cuales culminaron sus etapas evolutivas, como aquellos que, habiendo sido desterrados de mundos más adelantados, al haberse constituido en los mismos en factores discordantes del progreso, por quedarse rezagados, han sido colocados en este mundo como su “mundo”, en el cual deberán seguir sus etapas de estudio y desarrollo, hasta ascender al nuevo planeta destinado como la etapa siguiente. Ese planeta al que está destinada la humanidad de la Tierra, sin duda, en estos momentos, se encuentra en formación, tal como una enorme cantidad de planetas en formación que ha descubierto la astronomía.
Esta etapa de progreso en la Tierra puede durar, seguramente, millones de años, de acuerdo al lapso fijado por el orden cósmico, o, por los regidores espirituales inherentes.
Existen otros seres que, por su adelanto, pueden realizar su trabajo, simultáneamente, en diferentes mundos, encarnándose durante un tiempo en un planeta, donde asimilan cierto grado de conocimientos, que luego vienen a impartir al planeta tierra, o a otros mundos de igual o menor grado de progreso, y, aún, de mayor grado de progreso que el de la Tierra, según el nivel de conciencia del Espíritu en cuestión.
Esto sería semejante a la trayectoria que realizan un cierto número de personas en los diferentes continentes, en el planeta tierra.
174.     Es, en verdad, necesario volver a vivir en la tierra?
-“No; empero, si no progresáis, podéis ir a otro mundo, que no es, ciertamente, mejor, sino que puede ser, también, peor”
175.     Tiene alguna ventaja quien regresa a vivir en la tierra?
-“Ninguna ventaja en particular, a menos que regrese con una misión”-.
No habría mayor felicidad en permanecer en el estado de Espíritu?
-“No, no! Se quedaría en estancamiento, mientras que es necesario progresar hacia Dios”-.
COMENTARIO EXEGÉTICO: Toda nueva existencia, en el planeta de turno en que se vuelva a tomar materia, siempre se efectúa con una o más misiones temporales, de acuerdo a la propia suma existencial, y a los planes de estudio en el referido mundo, según la época que corresponda en su desarrollo.
Evidentemente, la práctica existencial del aprendizaje se realiza en el respectivo mundo al que se encuentra, cada quien circunscrito, en un momento dado, o durante una larga etapa, en incontables ciclos de vida, hasta que pase a una fase superior. También, si se queda rezagado, podría ser trasladado a un mundo de inferior progreso, donde imperan análogas tendencias o afinidades, tal como lo vislumbró, claramente, Allan Kardec, en el libro Génesis, y Joaquín Trincado, en diversas obras.
La expansión de la Creación Universal se realiza en dos fases alternas: una teórica y otra práctica. La teórica, vendría a ser el proceso de estudio efectuado en la dimensión espiritual; empero, la práctica, es la que se realiza en la dimensión física, en cualquier mundo en el que se sea asignado, de acuerdo al propio potencial evolutivo, o estados de conciencias, desarrollados.
En el eterno camino de retorno a casa, a la fuente universal, la Divinidad, en el que siempre se encuentra un más allá, en expansión de la conciencia, sin límites, es preciso reencarnar en forma ilimitada ya que jamás se encontrará término al potencial infinito de percepción, comprensión y realización en los eternos planes de la Divinidad, en la expansión universal de la Creación.
En esos planes eternos, cada quien tiene una misión asignada, en cada fase de desarrollo de la Gran Obra. Cada quien se ubica o reubica, constantemente, de acuerdo a su vocación de servicio, a sus estados de conciencia, y a las estaciones  -grados- temporales por las cuales va pasando. El factor clave es la suma existencial, por cuyo saldo de vida la ley de afinidad le coloca, a cada ser, gradualmente, en el nuevo orden cósmico que le corresponde, ad infinitum, en la escala del progreso.
Los Espíritus anhelosos de progresar sin pérdida de tiempo, jamás quieren estar pasivos; buscan aprovechar al máximo para realizar su aporte al mundo, o a los diversos mundos a los cuales se encuentran asignados, alternativamente, por etapas.
También es cierto que, los Espíritus de elevada conciencia, jamás se precipitan, ni emprenden acciones que no conduzcan a resultados certeros, o factibles, oportunamente. Saben lo que quieren y en cuanto tiempo han realizarlo. Cada existencia la diseñan con los claros objetivos y resultados esenciales, según las inquietudes de los tiempos.
Es necesario progresar hacia Dios, como lo dice la parte final de la respuesta, por cuanto cada Espíritu, en los cuatro reinos naturales, desde el mismo instante que emana a la conciencia individual, a partir de la Divinidad, sin separarse de la Divinidad, y sin dejar de ser la Divinidad, emprende el camino de regreso a la Divinidad, (el eterno retorno) el cual jamás completará, por ser infinito en progreso, durante el cual irá adquiriendo la experiencia de los atributos divinos de la Divinidad. Estos atributos divinos de la Divinidad, Ella los tiene desarrollados en todas sus vertientes y variantes en grado infinito. Cada ser los posee en estado de potencialidad infinita, en poder creador y en sabiduría de los valores universales, que eternamente irá desarrollando en el ya mencionado eterno camino de retorno del ser individual al Ser Universal.
Cada ser posee los mismos atributos de la Divinidad, el mismo poder creador, la misma conciencia, pero lo ignora. Lo va descubriendo por medio de la experiencia, a medida que va afrontando situaciones por resolver o anhelos por realizar.
176.     Los Espíritus, después de haber vivido en otros mundos,            pueden encarnarse en éste, sin haberlo hecho jamás, antes?
-“Sí: de la misma manera vosotros podéis encarnaros en otras partes. Todos los mundos son solidarios: lo que no se realiza en uno puede efectuarse en otro”-.
Existen, por lo tanto, seres humanos quienes han venido por primera vez sobre la tierra?
-“Muchos, y de diversos grados”-.
Se puede reconocer, por algún signo, si un Espíritu hace su primera aparición sobre la tierra?
-“No, por cuanto no serviría de nada”-.
COMENTARIO EXEGÉTICO: La interrelación entre los diversos mundos del Universo, es similar a la existente entre los diversos continentes, o países del planeta tierra.
Hay personas que conviven en diversos países a la vez; o de uno emigran a otro, del cual hacen su hogar, temporalmente, definitivo.
Otras, viajan a otro país para cursar una carrera, o un curso, o post grado, y luego regresa a su lugar de origen, para desarrollar el ejercicio de su profesión, y el desarrollo de su vida.
Algunas más, viajan para conocer, como vacaciones periódicas; una forma de enriquecimiento cultural.
También, hay quienes lo hacen como medio de trabajo temporal, para dar su aporte al progreso de determinado país.
Aún más, existen personas, al igual que los profesionales, o empresas internacionales, cuyo radio de acción se desarrolla en diversos planetas, o galaxias, simultáneamente, conformando un equipo numeroso de trabajo.
Sin embargo, en cada nuevo mundo que se va formando, al inicio existen humanidades primitivas que confluyen de diversos mundos anteriores, como un ascenso. Es lo que conforman los diversos grupos de aborígenes, diferentes entre sí, como grupo étnico, por su origen, experiencia, cultura, entre otros detalles, que se constituyen en pioneros, en el planeta, forjando las condiciones necesarias, para que, oportunamente, vayan llegando integrantes de diversos mundos más elevados, Esa es la razón de las diferencias étnicas existentes entre ellos, por su cultura, elevación de niveles de conciencia, experiencias, conocimientos, lenguas, entre otros detalles.
Para algunos, estos nuevos mundos, de la inmensa cantidad que se van formando, tal como la Astronomía los ha ya identificado, corresponde un ascenso en su progreso, su traslado a ellos, y estaba previamente programado que así ocurriese. Esto es lo que sucederá un día, cuando la humanidad del planeta tierra, y otras humanidades de mundos de análogo progreso, emigren al mundo que, con seguridad, ahora mismo, se está formando y se estará formando durante cierto número de millones de años.
Sin embargo, simultáneamente, y en tiempo oportuno, de mundos más avanzados, son separados grupos de retrógrados, que se han quedado rezagados y constituyen un obstáculo al progreso, la ley de la justicia divina, los separa y los lleva a aquellos mundos afines a sus niveles de conciencia, donde, de retrógradas, se transforman en maestros, por su mayor nivel evolutivo. Esa es la razón por la cual, en determinadas épocas, van surgiendo nuevas civilizaciones, con características propias, y diferentes a otros grupos étnicos. Son los ángeles "caídos" de los cuales en la memoria ancestral se guarda recuerdo. Allan Kardec, en su libro "Génesis" es el primero en estudiar este tema con la lucidez que le es característica, donde explica la manera intuitiva, o inspirativa, como se fue acercando al tema, hasta desarrollarlo con claridad meridiana.
La ciencia, y la Parapsicología, en el siglo XX, han reacuñado el término Philias, con la acepción siguiente: Arrastre de una vida a otra, de las aptitudes, estados de conciencia, rasgos físicos, idiosincrasias, fobias, traumas, marcas de nacimiento, carácter, entre otros, razón por la cual, emergen dichos grupos, en un planeta determinando, conformando grupos étnicos emergentes que se transforman en nuevas civilizaciones totalmente diferentes de los grupos étnicos de los cuales han surgido. Es decir, de humanidades primitivas, surgen civilizaciones avanzadas, con niveles culturales, y culturas, ajenas a los aborígenes. Y uno se pregunta: De dónde surgieron dichas civilizaciones? Sí, se puede responder, de la Atlántida y de Lemuria, o Mu, el continente perdido del Pacifico, y eso es cierto. Pero, los habitantes de estos continentes, de dónde vinieron? Aquí reside la explicación a los grandes enigmas de la historia, y la Doctrina Universal -Espírita- da los aportes en grado suficiente para desentrañarlos.
Esta es la razón por la cual es preciso estudiar más a fondo la Doctrina Espírita, y fundamentalmente, El libro de los Espíritus, y toda la extensa bibliografía de los grandes espíritas de los siglos XIX, XX y lo que va del XXI, además de toda las obras importantes de todas las corrientes de pensamiento, única manera de descifrar la realidad posible que cada quien sea capar de realizar.
Allan Kardec, aplicando las enseñanzas contenidas en El Libro de los Espíritus, a los grandes enigmas de la historia, y de la vida, ha dado aportes, en muchos de ellos, como un lúcido pionero, que constituyen una base sobre la cual, las nuevas generaciones de estudiantes de la Doctrina Universal, puedan realizar nuevos aportes para ensanchar la visión universal de la vida y del universo.
La Doctrina Universal implica el estudio de todas las ciencias, de todas las filosofías, de todas las artes y la práctica de todas las virtudes, práctica ésta sustentada por la sabiduría de los valores universales. En el fondo, una cuestión de valores: antes, ahora y siempre. Un tema para seguir meditando.
177.     Para alcanzar la perfección y felicidad suprema, último fin de todos los seres, debe el Espíritu pasar por todos los mundos que existen en el universo?
-“No; por cuanto hay muchos mundos del mismo grado, en los cuales el Espíritu no aprendería nada nuevo”-.
Y, entonces, cómo explicar la pluralidad de sus existencias en el mismo planeta?
-“Con la reflexión de que él, cada vez se puede encontrar en condiciones diferentes, las cuales constituyen para él tantas ocasiones para adquirir conocimientos”-.
178.     Pueden los Espíritus reencarnar en un planeta relativamente inferior a aquel sobre el cual han ya vivido?
-“Sí, cuando han de cumplir una misión para contribuir al progreso de la humanidad que lo habita; en cuyo caso aceptan con entusiasmo las tribulaciones de aquella existencia, por cuanto le aportan el medio para progresar”-.
No sucede, de igual manera, también por expiación, pudiendo Dios enviar Espíritus rebeldes a mundos inferiores?
-“Los Espíritus pueden quedar estacionados, pero no retroceder: su castigo consiste en no progresar y en repetir las existencias mal empleadas en el medio más afín a su propia naturaleza”-.
Cuáles Espíritus deben repetir la misma existencia?
-“Aquellos que incumplen sus objetivos y las pruebas que les son inherentes”-.
COMENTARIO EXEGÉTICO: Esta pregunta se subdivide en tres vertientes:
La primera, en la que el maestro Allan Kardec formula la pregunta: -“Pueden los Espíritus reencarnar en un planeta relativamente inferior a aquel sobre el cual han ya vivido?”
La respuesta contempla un enfoque, el de que, un Espíritu, como misión de cooperación, puede encarnar en un mundo de inferior progreso con el fin de contribuir a su avance. Tenemos incontables ejemplos con seres muy evolucionados que han encarnado en el planeta Tierra con el fin de contribuir a su desarrollo evolutivo. Las enseñanzas que ellos han transmitido, sin duda alguna no es originaria del planeta tierra. La han adquirido en mundos más evolucionados.
El segundo enfoque de la respuesta, lo contempla en mismo Allan Kardec, en la siguiente pregunta: -“No sucede, de igual manera, también por expiación, pudiendo Dios enviar Espíritus rebeldes a mundos inferiores?”
Obtiene como respuesta: -“Los Espíritus pueden quedar estacionados, pero no retroceder: su castigo consiste en no progresar y en repetir las existencias mal empleadas en el medio más afín a su propia naturaleza”-.
Efectivamente, los Espíritus pueden quedar estacionados pero no retroceder en cuanto al nivel evolutivo alcanzado. Aquí distinguiremos dos aspectos:
El primero: Pese a que no retroceden evolutivamente, algunos Espíritus, por incurrir en actos indebidos, en muchísimas ocasiones producen un estado de desmejoramiento en sus condiciones existenciales, a nivel de la dimensión física de la vida, o de la dimensión espiritual, como seres desencarnados. Pero, es el estado de las cosas, las deudas kármicas que adquirió y que debe compensar, empero, no hay un retroceso, y el restablecimiento del orden, de la armonía y del equilibrio, significará un aprendizaje, y un avance en su estado de conciencia, y en el desarrollo de sus habilidades para resolver situaciones. Desarrolla, simultáneamente, sus aptitudes perceptivas – realizadoras que le ayudarán, en lo sucesivo, no volver a incurrir en los mismos errores, o a corregirlos más fácilmente, en caso de volver a hacerlo, asumiendo las responsabilidades inherentes.
El segundo: En un determinado mundo, en un momento dado en que su mayoría de habitantes ha culminado las etapas de progreso previamente programadas, y previstas, pasando a una fase superior, todos aquellos Espíritus que se quedaron rezagados, y no superaron el grado de aprendizaje que le era inherente a esa etapa, quedan fuera de lugar en ese mundo. Constituirían un factor perturbador al progreso de la mayoría si esos grupos de retrógradas, (generalmente son de diferentes niveles), por lo cual la ley cósmica los separa del grupo mayoritario. Es igual a lo que ocurre en las escuelas o universidades. Aquellos que no aprueban el grado, deberán repetir. Pero, esta repetición del curso, se realiza en mundos acorde al nivel evolutivo en el que se quedaron rezagados, donde, al mismo tiempo, por provenir de mundos más avanzados, de factores perturbadores del progreso, se transforman en coadyuvantes en esas humanidades de menor progreso.
Esos grupos de rezagados que emigran, por efecto de la ley cósmica, a otros mundos de inferior nivel de progreso, es lo que se conoce como “los ángeles caídos” que la memoria ancestral, en el planeta tierra, conserva como una reminiscencia de lo ocurrido.
Colocamos a continuación, la respuesta que hemos dado a una pregunta sobre el particular:
-Haremos abstracción de cualquier referencia a grupo alguno, ya que la referencia a los ángeles caídos pareciera ser más antigua, aún, que cualquier grupo naciente en los últimos 2.000 años.
Allan Kardec es un pionero, con el libro Génesis, en aportar una explicación sobre los ángeles caídos. Sobre el nivel de los Espíritus, el Libro de los Espíritus es muy explícito. Estimamos que al hablar de los ángeles caídos en general, se hará clara cualquier analogía sobre un Espíritu en particular.
Dada la pluralidad de mundos habitados, y la existencia de incontables mundos habitados de grados variables de progreso, desde los más rudimentarios, pasando por muchos semejantes al planeta tierra, a otros de progreso tan avanzado casi inimaginable, es decir, mundos que nos llevan –virtualmente- una eternidad por delante del progreso del planeta tierra, dada la eternidad preterida preexistente, y al hecho de que el planeta tierra no es, precisamente, ni de los de mayor tamaño, ni de los más antiguos entre los existentes en el universo.
Los diferentes mundos van avanzando en progreso, y a un cierto momento, una minoría queda rezagada, a tal punto que mantenerle en dicho mundo, constituiría, esa minoría, un estorbo a la actividad de la mayoría.
En ese momento, por un mecanismo de la ley cósmica, esa minoría retrógrada es reubicada en diferentes mundos, cada parte del grupo, en aquel ambiente más análogo a su nivel evolutivo.
En esos mundos de menor nivel de progreso, esos “ángeles caídos”, de constituir un estorbo al progreso en su mundo de origen, en el nuevo ambiente pasan a ser maestros, ya que su nivel de progreso es de grado más avanzado al del mundo en que ahora se encuentran desterrados, -“caídos”-.
Esto explica que, en épocas pasadas, en que, en el planeta tierra existían humanidades primitivas, emergiesen nuevas civilizaciones con grupos étnicos más desarrollados. De más belleza física, de inteligencia más despierta, que aportaron innovaciones, e inventos, antes inexistentes. También, expresaron ideas y conocimientos más avanzados, tecnología y métodos de trabajo más sofisticados a los previamente existentes en esa región, así como una arquitectura más sofisticada. Los hijos, de la noche a la mañana, en cada nueva generación, comenzaron a manifestar una belleza física superior a la de los padres, y sus rasgos de inteligencia, también.
La ciencia de la Parapsicología, en el siglo XX, reacuñó el término “philias”, que antiguamente significaba amistad, con la acepción de: “El arrastre de los rasgos físicos, de las aptitudes, -o capacidad de comprender, de hacer y de dejar de hacer-, las fobias y traumas, e idiosincrasias, de una existencia a otra”.
Esto explica, o ayuda a explicar, los grandes enigma de la historia, y el por qué emergen civilizaciones nuevas sin que, previamente pueda ubicarse rastro alguno en el planeta, de las mismas.
Esas inmigraciones espirituales arrastran consigo sus rasgos físicos desde sus mundos de origen, su nivel evolutivo y aptitudes, idiosincrasia y otros elementos de su carácter,
La raza adámica –grupo étnico adámico, o adamítico- es una demostración de esto; posteriormente a cada inmigración de espíritus de diferentes mundos, con su respectiva emersión de nueva civilización, con rasgos claramente definidos, y a los movimientos migratorios dentro del planeta tierra, va produciendo los diferentes cruces étnicos, con los resultados que todos conocen, a través de los tiempos. Las conquistas de Alejandro Magno y a los cruces étnicos a que sometía a sus soldados con las mujeres de los pueblos conquistados, a quienes obligaba a casarse, en vez de tomarlas como esclavas, es un claro ejemplo de dicho cruce étnico.
El libro Las Leyes de Manú, -Manava Dharma Sastra-, de 3.800 años antes de nuestra era, que conforma parte de esa literatura conocida como védica, y que se califica como “las enseñanzas de los oidores a los pies del maestro”, es decir, a los pies de un “Sensitivo”, tiene niveles de conocimientos sobre la ley de la reencarnación y la ley del Karma, entre otros, muy avanzados para una etapa primitiva de la humanidad, que, en definitiva, no puede ser un conocimiento originado en el planeta tierra, sino percibido por diferentes medios que, dentro de la doctrina Espírita, son conocidos. Esto, evidentemente, le comienza a dar un sentido, y una explicación, a determinadas interrogantes que alguien pueda formularse al respecto.
Otros escritores que hablan sobre el tema de las inmigraciones interplanetarias, o grupos de desterrados, o ángeles caídos, son: Joaquín Trincado. El excelente escritor mexicano Rodolfo Benavides, lo hace en diversas obras, como: Levantando La Cortina, En la Noche de los Tiempos y en Rumbos Humanos. Benavides, es el autor de los libros Dramáticas Profecías de la Gran Pirámide, y Cuando las Piedras Hablan, los Hombres tiemblan, de excelente nivel y calidad. Existen otros autores espíritas que hablan sobre el tema, de diferentes maneras, en cuanto a las migraciones de un mundo a otros, aún desde la época de Allan Kardec, como Victorien Sardou y Camille Flammarion.
En la última parte de la pregunta, Allan Kardec, inquiere: -“Cuáles Espíritus deben repetir la misma existencia?” La respuesta que obtiene, es:
-“Aquellos que incumplen sus objetivos y las pruebas que les son inherentes”-.
Evidentemente, todos aquellos objetivos existenciales que conforman un determinado plan de vida, en una o en múltiples existencias, los resultados que quedan pendientes de ser alcanzados, deberán formar parte de los nuevos planes del siguiente ciclo de vida.
A un determinado momento, al igual que ocurre en muchas escuelas, ya no se le da cabida a algunos alumnos, quienes deberán cambiar de escuela, que le acoja, en el ejemplo del que tratamos, serían escuelas-mundos.
Al igual que algunos alumnos recalcitrantes podrían precisar cambiar más de una escuela, por no aplicarse adecuadamente, o con disciplina, a los estudios, podrían, cierta cantidad de Espíritus, precisar emigrar, en el momento, de llegar a ocurrir, a mundos aún de inferior progreso, hasta que, en cuyos ambientes decidan aplicarse al trabajo, al estudio y al progreso.
Es allí que comenzarán a lamentar el tiempo perdido.
Acaso los lectores no conocen a gran número de personas que quisieran vivir en mundos más avanzados al de la tierra, en los cuales estarían libres de las vicisitudes inherentes a éste?
No dejan de ser reminiscencia de un conocimiento de mejores ambientes, al igual que cuando se pasa de un país más desarrollado a otro de menor nivel de desarrollo.
Empero, ese anhelo de un mundo mejor, del cual, sin duda, cada Espíritu guarda un recuerdo en su archivo espiritual, en el alma, es preciso contribuir a crearlo, de manera que, en este ciclo de vida, o en los venideros, al volver, encontremos las condiciones óptimas de vida, y de desarrollo, que anhelamos.
Si queremos un mundo mejor en el cual vivir, debemos contribuir a crearlo. Esa es la misión inherente a cada ser en los cuatro reinos naturales. Es probable que los reinos animal, vegetal y mineral estén cumpliendo en forma óptima su cometido.
-Y, el ser humano?
-Cuántos de los que vivimos en el planeta Tierra, en un futuro, al imperar niveles de vida optimizados, pudiésemos precisar otras escuelas,       -otras moradas-, afines a las propias condiciones evolutivas?
Y, cuántos, podrían precisarlos de mayor progreso, por ser alumnos muy aventajados?
-Usted que cree? Qué piensa de todas aquellas personas que se sienten extranjeros en el mundo Tierra? Qué significa esa reminiscencia? Solo como objetivo de meditación.
179.     Los seres que habitan en cada mundo, han alcanzado todos el mismo grado de perfección?
-“No, ocurre lo mismo que en la tierra: los hay de mayor y de menor progreso”-.
180.     Al pasar de nuestro mundo a otro, el Espíritu conserva la inteligencia que tenía en éste?
–“Sin duda; pero es posible que él no tenga más los mismos medios para manifestarla: lo cual depende de su nivel evolutivo y del estado del cuerpo que estará por tomar en la nueva reencarnación”-.  (Ver “Influencia del organismo”).
181.     Los seres que viven en los diversos mundos, tienen cuerpo como nosotros?
-“Naturalmente, por cuanto es necesario que, para actuar sobre la materia, el Espíritu sea revestido de materia; pero, esta envoltura es más o menos densa según el grado de pureza del Espíritu, lo cual constituye, precisamente, la diversidad de mundos que debemos recorrer, ya que, existen muchas moradas en la casa del Creador, y por lo tanto, muchos grados. Algunos lo saben, y por cuanto se encuentran en la tierra, tienen conciencia de ello; otros no”-.
182.     Podemos, nosotros, conocer el estado físico y moral de los diversos mundos?
-“Nosotros, Espíritus, solamente os podemos transmitir conocimientos de acuerdo al grado de vuestra comprensión, lo cual quiere decir que no debemos revelar estas cosas a todos, por cuanto no todos se encuentran en el nivel adecuado para entender rectamente, lo que les turbaría”-.
A medida que el Espíritu se va purificando, el cuerpo, que él anima, se acerca a la naturaleza espiritual. La materia es menos densa; él deja de arrastrarse penosamente en el suelo; las necesidades físicas se depuran, y los seres vivientes dejan de tener las necesidades de destruirse para alimentarse. El Espíritu es más libre, y tiene para las cosas lejanas determinadas facultades sensoriales que nos son ignotas. Él ve con los ojos del cuerpo aquello que nosotros vemos con el pensamiento.
La purificación de los Espíritus se efectúa en sus encarnaciones con el perfeccionamiento moral, que depura las pasiones y los instintos animales, y determina, sí, que el egoísmo ceda el puesto al sentimiento fraternal. Por lo cual, en los mundos superiores al nuestro no se conocen las guerras, reinando el amor y la concordia, y todos piensan en hacer el bien a sus semejantes. La intuición que tienen de su porvenir y la seguridad que derivan de una conciencia libre de remordimientos, hacen, sí, que la desencarnación no sea para ello causa de aprehensión alguna: la ven realizarse con confianza y como una simple transformación.
La duración de la vida en los diversos mundos es en proporción al grado de su excelencia física y moral; lo cual es perfectamente lógico, Cuanto el cuerpo sea más depurado, tanto más se encuentra libre de vicisitudes; cuanto más sea el Espíritu puro, tanto más se encuentra libre de pasiones, gozando de serenidad e imperturbabilidad. Y esto es, todavía, un beneficio de la Providencia, que rinde más breves las ausencias de bienestar.
183.     El ser debe pasar por la infancia en cada encarnación, también en los demás mundos?
-“La infancia es una etapa transitoria en todas partes, empero, no en todas partes es inconsciente como entre vosotros”-.
184.     La elección del mundo en el cual reencarnarse, es una facultad del Espíritu?
-“No siempre; empero, puede pedirla y obtenerla, si lo merece, por cuanto los varios mundos son asequibles a los Espíritus de acuerdo a su grado de elevación evolutiva”-.
Si el Espíritu no solicita nada, quien determina el mundo en que deberá reencarnarse?
-“Precisamente, el grado de elevación”-.
185.     El estado físico y moral de los seres vivientes es siempre el mismo en cada planeta?
-“No, ya que, también, los mundos obedecen a la ley del progreso. Todos, aún los más esplendidos, han tenido principio, como la tierra, en un estado inferior. La tierra pasará, a su vez, por tal transformación, y se convertirá en un paraíso terrestre, cuando sus habitantes sean todos buenos”-.
De esta manera, los grupos étnicos que pueblan la tierra, serán sustituidos por otros siempre más perfectos, los cuales sucederán a los presentes, tal como ellos lo hicieron con otros todavía más rudimentarios.
COMENTARIO EXEGÉTICO: Nuevas inmigraciones espirituales, a medida que la tierra progresa, en ese mismo nivel, vendrán al planeta Tierra, tanto como desterrados, como con misiones en determinados niveles de conciencia. Empero, los maestros que ya han venido en diferentes épocas pasadas, volverán una y otra vez a reencarnar para cumplir su plan pedagógico a largo plazo.
186.     Existen mundos en los cuales el Espíritu cesa de vestir un cuerpo material y no tiene más envoltura que el periespíritu –“o alma”?
-“Sí; y esto mismo en los Espíritus puros deviene en tal grato etéreo que es para vosotros como si no existiese”-.
No hay, por lo tanto, límites precisos entre el estado de las últimas encarnaciones y aquel de Espíritu puro?
-“En efectos, estos límites no existen: la diferencia se va disipando poco a poco insensiblemente, al igual que la noche, que se desvanece delante a los primeros albores del día”-.
187.     La sustancia del periespíritu, –alma-, es la misma en todos los mundos?
-“No; ella es más o menos etérea. En el pasar sobre los varios mundos, el Espíritu se reviste de la materia adecuada de cada uno de ellos, lo cual ocurre con la velocidad del relámpago”-.
188.     Los Espíritus puros habitan en mundos especiales, o se encuentran en el espacio universal sin estar ligados más a un mundo que a otro?
-“Los Espíritus puros habitan determinados mundos; empero, no se encuentran confinados como los seres humanos en la tierra. Ellos pueden, mejor que los otros, encontrarse, por así decirlo, en todas partes”-. (*)
(*) Según los Espíritus, entre todos los planetas que componen nuestro sistema planetario, la Tierra sería uno de aquellos cuyos habitantes se encuentran menos adelantados tanto en lo moral como en el físico. Marte le sería, todavía, inferior y Júpiter muy por encima en todos los aspectos. El Sol no sería un mundo habitado por seres corpóreos, sino un lugar de reunión de Espíritus elevados, quienes, desde allí, irradian con el pensamiento hacia los demás mundos, que ellos dirigen mediante Espíritus subordinados, con los cuales comunican por intermedio del fluido universal. En cuanto a la constitución física, nuestro Sol, como todos los demás, podría ser que sea un foco de electricidad.
El volumen y la lejanía del Sol no tendrían ninguna relación necesaria con el grado de progreso de los mundos, por cuanto Venus sería más progresada que la Tierra, y Saturno menos Júpiter.
Muchos Espíritus de personas que han vivido sobre la tierra han dicho de haber reencarnado en Júpiter, uno de los mundos más progresado de nuestro sistema; y esto causó maravilla, por cuanto sobre la tierra no eran estimados en ese grado. Empero, esta sorpresa causa estupor, cuando se considera, en primer lugar, que, algunos Espíritus, quienes habitaban en aquel planeta, han podido ser enviados sobre la tierra para cumplir una misión, la cual, a nuestros ojos, no se percibía la totalidad de su valor; en segundo lugar, que entre su existencia terrestre y la de Júpiter, han podido tener otras intermedias, en las cuales mejorarse desde todos los puntos de vista; y por último, que en aquel mundo, como en el nuestro, habrán diversos grados de desarrollo y entre estos grados puede haber la distancia que, entre nosotros separa el salvaje del hombre civilizado.  Por lo cual, vivir en Júpiter no significa que alguien se encuentre en el nivel de los seres más avanzados que allí viven, como otros no se encuentran a nivel de un docto Instituto, solo porque vive en París.
También las condiciones de longevidad no son en todas partes las mismas que en la tierra, y la edad no tiene término de comparación. El Espíritu de una persona desencarnada desde hace tiempo, respondiendo a una evocación, dijo de haber reencarnado seis meses antes en un mundo para nosotros desconocido. Preguntado sobre la edad que tenía allí, replicó: -“No puedo valuarla, por cuanto aquí no medimos el tiempo como vosotros. El modo de existir no es más lo mismo, y el desarrollo es mucho más rápido. Tanto es cierto que, aunque yo no esté allí sino desde hace seis de vuestros meses, puedo decir de haber alcanzado una inteligencia equivalente a la que poseía a los treinta años sobre la tierra”.
Muchas respuestas análogas se han obtenido de otros Espíritus; encontramos en ellas inverosimilitud. No vemos, nosotros, sobre la tierra gran número de animales alcanzar normalmente su desarrollo en pocos meses? Por qué no podría ser, de la misma manera, con el ser humano, en otras esferas? Es preciso observar que el desarrollo que alcanza el ser humano a la edad de treinta años, no es, quizá, una especie de infancia, en comparación con aquel que él debe alcanzar? No es lógico creer de ser en todo los prototipos de la creación, y es un rebajar a Dios el creer que Él no pueda hacer obra de mayor envergadura de la criatura humana.
TRANSMIGRACIÓN PROGRESIVA
189.     Goza el Espíritu de la plenitud de sus facultades desde su principio?
-“No, por cuanto, también él, como el ser humano, tiene su infancia. Los Espíritus, en su origen, tienen una existencia instintiva, y poca conciencia de sí y de sus propios actos. Sólo poco a poco se desarrolla en ellos la inteligencia”-.
190.     Cuál es el estado del Espíritu en su primera encarnación?
-“Aquello que es la infancia para la vida corpórea: la inteligencia empieza a despertarse, y se prueba a vivir”-.
191.     Los de los pueblos en condiciones primitivas de vida son Espíritus en su estado de infancia?
-“De infancia relativa; empero, están ya desarrollados, por cuanto poseen pasiones”-.
Es decir, las pasiones son signos de desarrollo?
-“De desarrollo sí, pero no de perfección: son signos de actividad de la conciencia del yo, mientras que en el Espíritu primitivo la inteligencia y la vida se encuentran en el estado de germen”-.
La vida del Espíritu, en su conjunto, recorre las mismas fases que las del cuerpo; él pasa, gradualmente, desde el estado de embrión al de infancia, y alcanza, después, por una sucesión de períodos, al de adulto, es decir, la perfección, con tales diferencias, que la vida espiritual no tiene vejez ni decrepitud; que él tuvo un principio, pero no tendrá jamás un fin; que precisa un tiempo inmenso para pasar de la infancia al desarrollo completo, y que su progreso se cumple no solamente sobre una esfera, sino sobre muchas. De esta manera, la vida del Espíritu se compone de una serie de existencias corpóreas, cada una de las cuales representa una oportunidad de progreso, como cada existencia corpórea se compone de una serie de días, en cada uno de los cuales el ser humano da un paso adelante en experiencia y en instrucción. Empero, al igual que en la vida de la persona pasan días sin fruto, en la del Espíritu pasan existencias corpóreas sin resultado, por cuanto ella no supo aprovecharlas.
192.     Se puede, con una conducta impecable en esta vida terrena, alcanzar la cima de la escala y devenir un Espíritu puro sin pasar por los grados intermedios?
-“No, por cuanto todo lo que el ser humano, aquí, cree perfecto, se encuentra muy lejos de la perfección: existen cualidades que él no conoce, y no podría comprender. Él no podría ser más perfecto de cuanto permite su naturaleza terrestre; empero, de esta perfección a la cual él debe llegar existe una gran diferencia. El niño, por cuanto se desarrolle muy precozmente, debe pasar por la juventud antes de alcanzar la edad madura; la persona cuya salud está ausente, por prodigiosos que sean sus progresos en la curación, precisa pasar por la convalecencia antes de recuperarla perfectamente. Además, el Espíritu debe progresar tanto en ciencia como en moralidad, y, si no ha progresado sino en una de estas dos áreas, precisa, para alcanzar al vértice de la escala, que progrese también en la otra; todavía, cuanto más el ser humano progrese en esta vida, tanto más breves y más felices serán las pruebas futuras”-.
Puede el ser humano, por lo menos en esta vida, asegurarse una existencia futura con un menor grado de insatisfacción y de tribulaciones?
-“Ciertamente; puede disminuir el tiempo y las dificultades del camino. Sólo el infractor se encuentra siempre en el mismo punto”-.
193.     Puede el ser humano, en sus nuevas existencias descender más debajo de que era?
-“Como ser humano, por “condición social”, sí; como Espíritu,  no”-.
194.     Puede el Espíritu, que fuera previamente una persona de bien, in una sucesiva encarnación animar el cuerpo de un *perverso?
-“No, por cuanto no puede cambiar”
Puede el Espíritu de un perverso convertirse en el de una persona de bien?
-“Sí, si él se arrepiente, por cuanto esto sería una recompensa”-.
El camino de los Espíritus es progresivo, jamás retrógrado; ellos se elevan gradualmente en la jerarquía, empero, no descienden del grado que han alcanzado. En las diversas existencias corpóreas pueden descender hacia abajo como seres humanos, pero no como Espíritus. Es por esto que el Espíritu de un poderoso de la tierra podrá, en un momento dado, animar el más humilde artesano, o viceversa, por cuanto las condiciones sociales entre los seres humanos son, frecuentemente, en razón inversa de la elevación de los sentimientos morales. Herodes era monarca; Jesús, carpintero.
195.     La posibilidad de mejorarse en otra existencia, no podría inducir a alguien a perseverar en la vía inadecuada, pensando que, siempre, podrá corregirse más tarde?
-“Quien piensa de esta manera, no cree a nada, tomando en cuenta que la amenaza de un castigo eterno no le frena mayormente, por cuanto su razón se rebela, y esta idea le conduce a la plena incredulidad. Si para guiar a los seres humanos se hubiesen, empleado, siempre, medios racionales, no existirían, ahora, tantos escépticos. Un Espíritu imperfecto podría pensar cosas absurdas durante su vida corpórea; empero, liberado de la materia, cambia de idea, por cuanto advierte, enseguida, que se había engañado, y trae, en una nueva existencia, sólidos sentimientos contrarios. De tal manera se cumple el progreso; y es aquí la razón por la cual veis sobre la tierra una parte de los seres humanos más progresada de la otra; aquellos tienen ya una experiencia, que éstos todavía no tienen, pero que, ciertamente, conquistarán poco a poco. De vosotros, solamente, depende acelerar vuestro progreso, o el retardarlo indefinidamente”-.
El ser humano que se encuentra en condición poco favorable, desea, naturalmente, salir de ella lo más rápidamente posible,  Quien esté firmemente persuadido de que las tribulaciones de esta vida son las consecuencias de sus defectos, buscará de asegurarse una nueva existencia menos penosa, y esta convicción lo apartará de la vía del mal más fácilmente que aquella del fuego eterno, a la cual no cree.
196.     Por cuánto los Espíritus no pueden mejorar sin las tribulaciones de la vida corpórea, resultaría ésta una especie de proceso depurativo o de purgatorio, por el cual deben pasar los seres del mundo espiritual con la finalidad de alcanzar la perfección?
-“Exactamente; es así. Ellos mejoran por medio de las pruebas, evitando el mal y practicando el bien; solamente después de muchas encarnaciones y depuraciones sucesivas  alcanzan, en un tiempo más o menos largo, según sus propios esfuerzos, el objetivo al cual se centran”-.
Es, el cuerpo que, para mejorarlo, actúa sobre el Espíritu, o es el Espíritu, que, para mejorarse, actúa sobre el cuerpo?
-“El Espíritu es todo; el cuerpo es un vestido, que se transforma, nuevamente, a su estado de energía”-.
Símbolo material de los diversos grados de purificación del Espíritu es el zumo de la vid. El contiene el licor del espíritu o alcohol; pero éste, conteniendo grandes cantidades de materias extrañas que le alteran la esencia, no alcanza la pureza absoluta sino después de numerosas destilaciones en cada una de las cuales se despoja de alguna impureza. El alambique es el cuerpo, en el cual debe entrar para purificarse; las materias extrañeza son como el periespíritu, que se purifica también él a medida que el Espíritu se acerca a la perfección.
SUERTE DE LOS NIÑOS DESPUÉS DE LA DESENCARNACIÓN
197.     El Espíritu de un niño desencarnado en temprana edad, tiene el mismo valor que el de un adulto?
-“Tal vez mucho más, por cuanto podría haber vivido mucho más largo tiempo, por lo cual tendría mayor experiencia, especialmente si ha progresado”-.
Es decir, el Espíritu de un niño puede ser de mayor progreso que el de su padre?
-“Frecuentemente: no lo veis continuamente sobre la tierra?
198.     El Espíritu de un niño que desencarne en tierna edad, no habiendo podido cometer el mal, pertenece, a los grados superiores?
-“Si no ha cometido el mal, tampoco ha hecho el bien, y Dios no lo exime de las pruebas por las cuales debe pasar. Si realmente fuese superior, no lo sería ya porque entre vosotros era un niño, sino en virtud de que había progresado mucho ante de reencarnarse”-.
199.     Por qué vemos, tan frecuentemente, truncada la vida en la infancia?
-“La poca duración de la vida de un niño puede ser para el Espíritu encarnado en él el cumplimiento de una anterior existencia interrumpida antes del término establecido, y su desencarnación es, frecuentemente, una prueba o una expiación para los progenitores”-.
Cuál suerte le toca al Espíritu de un niño desencarnado en tierna edad?
-“Si desencarnó por haber venido a menos en el objetivo emprendido, él recomienza una nueva existencia”-.
Si el ser humano no tuviese más que una sola existencia corpórea, y si, después de esta, su futuro destino fuese establecido eternamente, cuál sería el mérito de la mitad de la especie humana, que desencarna en la infancia, para gozar de una felicidad sin fin? Y, con cuál derecho estaría exento de las condiciones frecuentemente duras impuestas a la otra mitad? Un tal orden de cosas contrastaría con la justicia de Dios. Con la reencarnación, en cambio, se establece la igualdad; el porvenir, sin excepción, y sin favor para alguien, pertenece a todos: quien llega último no puede inculpar más que a sí mismo.  El ser humano debe tener el mérito de sus obras, por cuanto responde por ellas.
Y, por otra parte, no es nada lógico el considerar la infancia como un estado normal de inocencia. No vemos, quizá, los instintos más malvados dominar, tal vez, en los niños en una edad, en la cual la educación no ha podido ejercitar influencia alguna? No observamos a aquellos que traen en su naturaleza la astucia, la doblez, la perfidia, e inclusive, la tendencia al robo y a los hechos de sangre, que perduran no obstante el buen ejemplo que reciben? La ley civil los absuelve de sus hechos reñidos con la justicia, disculpándoles aseverando que han actuado sin discernimiento, y a buena razón, por cuanto actúan más instintivamente que de propósito deliberado. Empero, de dónde pueden provenir entre niños de la misma edad, frecuentemente educados en las mismas condiciones, y sujetos a las mismas influencias? De dónde tal precoz perversidad si no de la bajeza del Espíritu, ya que la educación no tiene inherencia? Los niños viciosos son tales, porque su Espíritu ha progresado menos, y deriva de ello  las consecuencias, no por las obras del niño, sino por las de sus existencias anteriores. De esta manera, la ley es igual para todos y la justicia de Dios alcanza a todos.
SEXO ENTRE LOS ESPÍRITUS
200.     Existe entre los Espíritus diversidad de sexos?
-“No, en el modo que entendéis vosotros, por cuanto los sexos dependen de los organismos. También entre los Espíritus reinan amor y simpatía, pero fundados en la semejanza de los sentimientos”-.
201.     Entonces, el Espíritu que animó el cuerpo de un hombre, puede en una nueva existencia animar el de una mujer y viceversa?
-“Sin duda, el mismo Espíritu puede animar ahora el cuerpo de un hombre, o bien el de una mujer”-.
202.     El Espíritu errante prefiere encarnarse en el cuerpo de un hombre o de una mujer?
-“Tal cosa poco importa al Espíritu: eso depende de la prueba por la cual debe pasar”-.
COMENTARIO EXEGÉTICO: En primeras instancias, no se trata de lo que a un Espíritu, en un momento dado, le guste o prefiera, sino el objetivo que debe cumplir en la nueva existencia que programa antes de encarnar, conjuntamente con todas las personas involucradas, o bien por afinidad, o bien por deber de compensación, o por acreencias, o deudas, kármicas.
Un Espíritu que privara de la vida, en alguna de sus existencias anteriores, está obligado, por la ley cósmica, y por el reclamo de los eventualmente afectados, a reponer la vida, o las vidas, que debe. A tales efectos precisa nacer como mujer para convertirse en madre de aquellos a quienes, antes, privara de la vida.
Luego, además, entran en juego, el tipo de actividades o roles que desempeñará, que requiera que el Espíritu adopte uno u otro sexo, en su nueva existencia. Básicamente, el sexo tiene íntima relación con el rol que le toca desempeñar al Espíritu, en una existencia en particular.
Durante muchos ciclos de vida, algunos Espíritus pueden adoptar uno u otro sexo, por el cual puedan sentirse más cómodos, y, evidentemente, desarrollar en mayor grado las características femeninas, que las masculinas.
Empero, en determinados momentos, ese rol puede variar por los objetivos que, el mismo Espíritu, se anteponga como misión de vida, o que le imponga la ley cósmica, para cumplir sus respectivos deberes de compensación, y a la vez progresar desde esa otra faceta existencial, ya que los roles son diferentes.
Quienes han vivido durante muchos ciclos de vida en un sexo determinado, al encarnar en el opuesto, podrían manifestar desequilibrios y tendencias hacia el sexo contrario. Esto es debido a que, habiéndose acostumbrado a pensar siendo de un sexo determinado, durante muchas vidas, al cambiar de polaridad, en un nuevo ciclo de vida, encarnado en un cuerpo diferente a la tendencia que trae, seguirá pensando, y sintiendo, como si, aún fuera del sexo en que ha encarnado numerosas veces.
 Aquí reside la razón por la cual tantos seres muestran las respectivas tendencias hacia el sexo opuesto, y es que, durante un cierto número de vidas han encarnado en el sexo hacia el cual manifiestan tendencias contra natura.
PARENTESCO E FILIACIÓN
203.     Los progenitores, trasmiten a los hijos una parte de su Espíritu, o les dan, solamente, la vida física, a la cual, más tarde le es agregada la vida moral?
-“Los progenitores otorgan a los hijos únicamente la vida física, por cuanto el Espíritu es indivisible. Un padre poco dotado puede tener hijos de ingenio y viceversa”-.
204.     Por cuanto hemos tenido muchas existencias, el parentesco debe remontarse más allá de la actual?
-“No puede ser de manera diversa. La sucesión de las existencias corpóreas establecen, en cada una, lazos que resalen a las anteriores: de lo cual, frecuentemente, se derivan las causas de las simpatías que os ligan con personas que vosotros creéis que s son extrañas”-.
205.     A algunos puede parecer que la doctrina de la reencarnación destruya los lazos de familia al hacerlos remontar más allá de la existencia actual.
-“Los extiende, pero no los destruye. Por cuanto el parentesco está fundado sobre afectos anteriores, los vínculos que unen a los miembros de una misma familia, son, más bien, más fuertes. Refuerza y multiplica los deberes de la fraternidad, por cuanto vuestro vecino o quien os sirve en funciones domésticas, puede haber sido un Espíritu con quien os unieran vínculos de parentesco sanguíneo”-.
Ese, todavía, disminuye la importancia que, algunos, admiten a la propia descendencia, por cuanto, uno puede haber tenido por padre un Espíritu, quien pudo pertenecer a otra familia, o vivido en toda otra condición que la suya.
-“Es verdad: pero esta importancia se apoya, únicamente, en el orgullo. Lo que, en gran parte, los seres humanos honran en sus sentimientos, son los títulos, los grados, la fortuna. Muchos se avergonzarían de haber tenido por familiar a un honesto zapatero, mientras que, en cambio, se glorían de descender de un gentilhombre disoluto. Empero, a pesar de lo que digan o hagan, no impedirán, a las cosas, de ser lo que son, por cuanto Dios no ha regulado las leyes de la naturaleza sobre su vanidad”-.
206.     Al no haber filiación entre los Espíritus de los descendientes de una misma familia, significa que el culto de los antepasados sea algo vano y ridículo?
-“No, por cuanto es natural se honre de pertenecer a una familia, en la cual se han encarnado Espíritus superiores. Si bien los Espíritus no proceden los unos de los otros, no por esto sienten menor afecto hacia quienes les liga el parentesco sanguíneo, cuya raíz reside en la simpatía o en vínculos anteriores. Recordad, empero, que los Espíritus de vuestros progenitores no se tienen por honrados por el culto que les rendid con motivo de orgullo. Su mérito no se refleja sobre vosotros salvo que os empleáis en seguir su ejemplo; en este único caso vuestro recuerdo puede resultarle no solamente grato, sino proficuo.
SEMEJANZAS FÍSICAS Y MORALES
207.     Los progenitores transmite, frecuentemente, a sus hijos, un parecido físico. Transmite, ellos, también una semejanza moral?
-“No, por cuanto tienen Espíritus diferentes. El cuerpo procede del cuerpo, pero el Espíritu no procede del Espíritu. Entre los descendientes de las singulares grupos étnicos no existe más que consanguinidad”-.
De dónde provienen las semejanzas morales, que, algunas veces, existen entre progenitores e hijos?
-“En el hecho de ser Espíritus afines atraídos los unos a los otros por la similitud de tendencias”-.
208.     El Espíritus de los progenitores tiene influencia sobre el de los hijos después de su nacimiento?
-“Sí, es enorme. Como ya hemos dicho, los Espíritus deben, recíprocamente, ayudarse a progresar. O, más bien: los Espíritus de los progenitores tienen por misión la de desarrollar el de sus hijos por medio de la educación: quien falta a este propósito se rinde culpable de las consecuencias”-.
209.     Por qué, algunas veces, progenitores buenos y virtuosos dan la vida a hijos de naturaleza perversa? En otros términos: Por qué, las buenas cualidades de los progenitores no atraen, siempre, por simpatía, buenos Espíritus para encarnarse como sus hijos?
-“Un Espíritu malo puede solicitar de encarnarse cerca de progenitores buenos con la esperanza que sus consejos lo separen de la vía inconveniente; frecuentemente, Dios lo concede”-.
COMENTARIO EXEGÉTICO: Es una respuesta interesante, y a la cual pocas veces se hace referencia cuando se explica la composición de la familia. Generalmente, se menciona a que la integran Espíritus afines que encarnan en la misma familia con el fin de prestarse apoyo mutuamente. Igualmente, se afirma que, por efecto de la ley de justicia y la de compensación, la ley de afinidad integra en el mismo núcleo familiar a todos aquellos seres que, de una u otra manera, deben limar asperezas, o compensarse deudas kármicas de determinadas índoles. En estos casos, los lazos de la carne, y del parentesco, en la dimensión física, permiten compensarse recíprocamente, fomentar lazos de afinidad, e, implícitamente, recabar el aprendizaje necesario para vivir en armónica cooperación, disfrutando de la interrelación afectiva que se ha desarrollado, a partir de entonces, en una o más existencias.
Se sabe, por las comunicaciones recibidas de diversos entes espirituales, y en diferentes partes del planeta, que, en numerosas oportunidades, el Espíritu afectado por las acciones indebidas de ciertos seres, una vez en la dimensión espiritual, asume la misión de ayudar a quienes le perjudicaron, para que puedan enmendarse y, de esta manera, seguir por la vía del bien. Esto, muchas veces, lo logran durante un gran número de existencias, lo cual implica una elevada cuota de sacrificio, pero, sobre todo, de amor. El amor todo lo puede.
También, por supuesto, ocurre, seguramente más de lo que se piensa, que determinados Espíritus, al igual que lo hace un estudiante cuando elige el maestro, o Instituto con quien, o donde quiere estudiar, solicita al Espíritu elegido la oportunidad de entrar en su núcleo familiar, o de trabajo. Esto tiene múltiples funciones: apoyarse mutuamente y de aprendizaje, tal como ocurre con cualquier aprendiz que solicita ingresar en un determinado Taller artesanal.
Evidentemente, este tipo de cooperación  puede darse en cualquier nivel de la Escala del infinito progreso, ya que, a niveles muy elevados, alguien de menor grado, aunque represente, a su vez, un nivel importante de desarrollo, en esas esferas, un grado inferior equivale, igualmente, a esas polaridades opuestas, entre el bien y el mal, que se observan en la realidad social. El Espíritu de un nivel de conciencia perceptiva, comprensiva y realizadora de grado inferior solicita la oportunidad de encarnar con la familia del grado inmediato superior, a los fines de aprendizaje y superación moral integral. A su vez, éste ser que ha sido beneficiado con la oportunidad inherente, hará, a su vez, lo pertinente para colaborar con aquellos seres que le siguen en la escala inmediatamente inferior. Es la cadena de la solidaridad universal en acción efectiva de cooperación.
Sin duda, allí entra en juego la habilidad del maestro para templar al Espíritu del que ha solicitado su apoyo, para seguir con mayor efectividad por la senda de las virtudes.
Aquí se hace relevante destacar que la misión del ser, en los cuatro reinos naturales, es el estudio de todas las ciencias, de todas las filosofías, de todas las artes y la práctica de todas las virtudes. Al estar preparado para la siguiente fase, aparecen a la vista, los seres con los cuales habrá que formar parte, o familia, para los fines pertinentes. Es la eterna polaridad de un estado de conciencia a otro más elevado.
Es preciso recordar, también, que los amigos forman parte integral de nuestra familia, por los lazos de afinidad y afecto, respeto y amistad, que prevalecen en las interrelaciones, fruto de incontables ciclos de vidas compartidas dando y recibiendo apoyo recíproco en el desarrollo de una obra común. Si miramos con detenimiento, más allá de las apariencias, esa obra común salta a la vista, y es posible contemplarla.
El objetivo eterno de cada ser, en los cuatro reinos naturales, es el de adquirir conciencia de la Divinidad que mora en sí mismo. Que la misma constituye la Divinidad Universal sin haberse separado de sí, y sin haber dejado de ser Ella misma. Luego, percibir que la propia conciencia es una réplica exacta de la de la Divinidad, y de que los atributos divinos que les son inherentes, -valores universales- que la Divinidad tiene desarrollados en todas sus vertientes y variantes, en grado infinito, son los que eternamente desarrollará, sin límites algunos, también en todas sus vertientes y variantes, en ese eterno retorno del ser individual al Ser Universal.
En ese eterno retorno, al igual que el río al recorrer su curso hacia el mar, baña la tierra para alimentarla y volverla más fértil, coadyuvando al sostenimiento de la vida en sus múltiples facetas, el Espíritu contribuye a la expansión de la Creación Universal, de acuerdo a los planes del Gran Arquitecto Universal y a los planes que la Divinidad ha diseñado para cada ser, en los cuatro reinos naturales. 
En la eternidad expresada, y por expresarse, siempre, en tiempo presente, es natural suponer que todos precisamos de todos para realizar los designios de la Divinidad, en los cuales la Divinidad se ayuda a sí misma. No deja de ser un juego de Dios con Dios mismo, por lo cual, no hay que extrañarse que Dios se ayude a sí mismo bajo cualquier expresión de vida en la que se manifiesta.
Adquirir conciencia de esta realidad, en sus ilimitadas variantes,  permite descifrar, comprendiendo mejor, el mecanismo de la vida y de la expansión universal de la Creación.
210.     Pueden los progenitores, por la fuerza de la voluntad y de la oración, atraer en el cuerpo del hijo por nacer, un Espíritu bueno en vez de uno malo?
-“No, pero pueden mejorar el Espíritu del hijo que han hecho nacer y que les es confiado. Es para ellos un deber. Hijos malos constituyen pruebas para los padres”-.
211.     De donde proviene la semejanza de carácter que, frecuentemente, existe entre hermanos, especialmente entre gemelos?
–“Del hecho de ser Espíritus afines; por el grado de semejanza de sus sentimientos, son felices de encontrarse juntos”-.
212.     En los gemelos, cuyos cuerpos se encuentran unidos, quienes tienen órganos comunes, -como es el caso de los siameses-, existen dos Espíritus?
-“Sí; pero por sus semejanzas, parecieran que son uno solo a vuestros ojos”-.
213.     Por cuanto los Espíritus se encarnan en los gemelos por afinidad, de dónde proviene la aversión que algunas veces predomina entre ellos?
-“No es regla absoluta que en los gemelos hayan siempre Espíritus afines. Espíritus malos pueden querer luchar juntos en el teatro de la vida”-.
214.     Qué se debe pensar de las historias de niños que se baten ya en el seno de la madre?
-“Constituyen expresiones empleadas para expresar que su odio es de tal magnitud  que resale más allá de su nacimiento. Cuándo os habituaréis a tener en cuenta las figuras poéticas?”
215.     De donde proviene el carácter especial que distingue un pueblo de otro?
-“Los Espíritus forman familias determinadas por la similitud de las tendencias más o menos puras, según su elevación. Ahora, cada pueblo es una gran familia en la cual se reúnen Espíritus afines, y la propensión a unirse de los miembros de estas familias constituye el carácter distintivo. Creed vosotros que Espíritus buenos y humanos prefieren encarnarse entre un pueblo bárbaro y feroz? No: los Espíritus simpatizan con las masas, como simpatizan con los individuos. En ese caso, ellos se encuentran en el ambiente que les es propio”-.
216.     Manifiesta, el ser humano, expresiones del carácter moral de sus existencias anteriores?
-“Si, puede suceder; empero, él, mejorando, cambia. También la diversidad de condiciones sociales tiene sobre esto una gran influencia: si de condición social relevante se pasa a otra humilde, sus gustos cambiarán del todo, y costará reconocerlo. Es cierto, pero, que, siendo el Espíritu siempre el mismo en las diversas encarnaciones, sus manifestaciones, al pasar de una a la otra, pueden tener ciertas analogías, modificadas solamente por las costumbres de su nueva condición; pero, llega el día en el cual un notable mejoramiento le cambia del todo el carácter, por cuanto de orgulloso y malvado, si se arrepintió, puede transformarse en humilde e humano”-.
COMENTARIO EXEGÉTICO: El Espíritu arrastra en sí, de una vida a otra, el bagaje de experiencias que ha acumulado, en forma de aptitud para percibir, comprender, hacer o dejar de hacer. Esta aptitud, se expresa, también, como carácter, actitud, dignidad y virtudes, en general, en ambas polaridades.
Para un Espíritu acostumbrado a sacar el mejor partido posible, en todas las circunstancias, es indiferente el ambiente en que se reencarna. Aún en situaciones adversas, o aparentemente adversas, sacará los mejores resultados factibles.
Su dignidad se expresará en su carácter como tenacidad, cumplimiento del propio deber, honradez, sentimiento del honor, responsabilidad y anhelo de cultivarse en elevado grado. El nivel alcanzado hasta su última existencia se manifestará en la nueva, en ambas polaridades. Ha cambiado el cuerpo, la vestimenta, o el rol sexual. Ahora puede haber nacido en el sexo opuesto, de acuerdo con la nueva misión que trae, pero, la personalidad expresada es la misma.
Si es un Espíritu muy adelantado, su genio se manifestará en cualquier situación que afronte y realizará su obra maestra, donde otros, de menor desarrollo evolutivo -de conciencia-, en mejores condiciones, no sabrían que hacer con lo que tienen entre las manos. Es una cuestión de visión, y ésta la aporta la aptitud desarrollada por la experiencia inherente, en cada caso y es equivalente al grado de conciencia alcanzado.
Esa es la razón por la cual un humilde subalterno puede mandar y hacerse obedecer aún por los de mayor nivel jerárquico, humanamente hablando. Esto porque, a nivel espiritual, lo que se impone es el estado de conciencia alcanzado, que aporta la visión equivalente, y aquí, el más predomina sobre el menos. Pero, ambos, son eslabones cooperantes de la misma cadena de la fraternidad universal.
Evidentemente, quien sabe ver, percibirá, siempre, el nivel de conciencia que expresa cada ser con quien se entra en contacto, en los cuatro reinos naturales. Es un reconocimiento casi instantáneo. Pero, el que, realmente tiene elevados estados de conciencia, coopera en el desarrollo de quienes le siguen en la escala evolutiva, pero, tiene la vista puesta en quienes les preceden en el camino, tanto encarnados como desencarnados, sin importar las épocas en que han vivido en el planeta, para aprender de ellos. Esa es la razón de su búsqueda constante por el estudio de las obras de su ingenio, de los pensadores de todos los tiempos y países.
A quien lo ha hecho de esta manera en muchos ciclos de vida, en cada nuevo en que reencarne, sabrá lo que debe hacer, ya que, esta aptitud desarrollada forma parte de su propia naturaleza. Aunque en la nueva existencia empieza en las condiciones menos favorables, su Espíritu domina el proceso creativo y de un desierto será capaz de crear un oasis o una fértil zona de cultivos.
Evidentemente, los roles cambian de una vida a otra, y podría asumirse uno nuevo en el cual el Espíritu no tenga experiencias, pero sabrá aprender con facilidad, sin importar el esfuerzo precisado, ya que su experiencia en otras áreas aflorará en cualquier otra en que actúe en un momento dado.
Es lo que ocurre con el método científico en la formación académica; no importa en que carrera se forme; el dominio del proceso de investigación de una le sirve en todas, ya que, al final se trata de trabajar con el qué, con el cómo, con el dónde, con el quién, con el cuándo, con el cuánto y con el por qué debe hacerse.
Conocido el qué, los demás elementos aflorarán por el cultivo del arte, o por intuición o inspiración, o a través del ensayo y el error, hasta alcanzar el resultado apetecido.
La misma vida, a través del mecanismo de necesidades, anhelos o deseos, pondrá en movimiento sus energías creadoras para realizar el plan que, cada ser, trae en cada ciclo existencial, para su realización.
Por supuesto, cada nuevo ciclo de vida, aportará transformaciones en la propia personalidad, y en el carácter, generalmente, de menos en más, aunque puedan haber etapas de aparente estancamiento, al igual que el árbol que se pasma, mientras sus raíces buscan nuevas fuentes de nutrientes. Empero, al encontrarlas, alcanza una frondosidad insospechada que asombra a todos cuanto le vieren en ambas circunstancias.
Por último, recordemos que, cada ser, en los cuatro reinos naturales, es la misma Divinidad manifestada sin dejar de ser la Divinidad y sin haberse separado de la Divinidad, y Ella cuidará de sí misma, por medio del lenguaje de los valores universales expresados en la conciencia. Es que, la conciencia del Espíritu, en los cuatro reinos naturales, es la réplica exacta de la conciencia de la Divinidad. Al mismo tiempo, de acuerdo con las necesidades que el ser afronta, se expresa, en grado equivalente, el poder potencialmente infinito que posee para hacerle alcanzar la satisfacción de la misma, o superar cualquier adversidad, o prueba de vida, para su aprendizaje, o realizar cualquier objetivo de vida.
Conocimiento y poder que la Divinidad posee desarrollado en grado infinito en todas las vertientes y variantes, pero cada ser precisa desarrollar en el eterno retorno del ser individual al Ser Universal, sin alcanzar jamás la totalidad, ya que siempre encontrará un más allá en progreso, afortunadamente.
 Empero, es el eterno trabajo que la Divinidad realiza, por medio de la diversidad, para desarrollar su propio potencial infinito, en la expansión de la Creación, donde nada permanece estático, ni para siempre, sino que, a través del cambio incesante, realiza su propósito cósmico.
217.     El ser humano, en sus diversas encarnaciones, manifiesta los rasgos físicos de sus existencias anteriores?
-“El nuevo cuerpo no tiene con el de una existencia anterior ningún rapport.  Empero, el Espíritu se refleja en el cuerpo, y, si bien éste no sea más que materia, es modelado, por otra parte, sobre las capacidades del Espíritu, que les imprime un cierto carácter, especialmente en la cara. Se dice, generalmente, que los ojos son el espejo del Espíritu, es decir, que el Espíritu se expresa más particularmente sobre la cara, lo cual es cierto, por cuanto, una persona, aunque físicamente de poca belleza, tiene en sí algo que gusta, cuando posee un Espíritu bueno, sabio, gentil, mientras que existen caras bellísimas, que no poseen atractivo alguno, más bien inspiran aversión. A primera vista, parecería que solamente los cuerpos hermosos deberían ser los vehículos de los Espíritus mejores; empero, en realidad, cada día se encuentran seres humanos de bien bajo aspectos de menor belleza física. En conclusión: la paridad de gustos y tendencias puede dar a los cuerpos, no una semejanza pronunciada, sino lo que se dice, normalmente, un aire de  familia”-.
Por cuanto el cuerpo, que reviste el Espíritu en una nueva encarnación, no tiene relación con el de la existencia precedente, sería absurdo deducir una sucesión de existencias de una semejanza fortuita. Todavía, las cualidades del Espíritu modifican, frecuentemente, los órganos, que sirven a sus manifestaciones, e imprimen, en el rostro, y en el conjunto de los modos, un carácter particular. Por lo cual, debajo de los más humildes rasgos físicos se puede encontrar la expresión de la grandeza y de la dignidad; mientras que, debajo del vestido del gran señor se observa, alguna vez, la de la bajeza y la de la ignominia. Ciertas personas, en el ambiente de su nueva existencia, toman las costumbres y las maneras de la nueva sociedad con tanta naturalidad, que parece como si se encontraran en su elemento; otras, en su polaridad opuesta, no obstante su nacimiento y condición, se encuentran siempre como peces fuera del agua. Cómo explicar estos hechos, sino como manifestaciones de lo que ha sido el Espíritu en anteriores existencias?
IDEAS INNATAS
218.     El Espíritu encarnado conserva, quizá, alguna huella de las sensaciones tenidas y de las nociones conquistadas en existencias anteriores?
-“Le queda una vaga remembranza, es decir, lo que suele denominarse ideas innatas”-.
Entonces, la teoría de las ideas innatas no es una quimera?
-“No. Las cogniciones adquiridas en cada una de las existencias no se pierden. El Espíritu, separado de la materia, las recuerda siempre. Durante la encarnación puede olvidarlas en parte; pero, la intuición que le queda, ayuda su avance evolutivo, sin el cual debería recomenzar siempre del inicio. A cada nueva encarnación, el Espíritu toma su punto de partida desde aquel en el cual quedara en la precedente”-.
-Por lo cual, entre dos vidas, existe una gran conexión?
-“No siempre así de grande como podréis creer, por cuanto, como fue observado, las condiciones son, frecuentemente, muy diferentes, y, en el intervalo el Espíritu ha podido progresar”-. (ver nº 216).
219.     Cuál es el origen de las facultades extraordinarias de quienes, que, sin precedente estudio, parece que tienen la intuición de algunas partes del saber, como las lenguas, del cálculo y similares?
–“La remembranza del pasado, el progreso antecedente del Espíritu, del cual ellos mismos no tienen conciencia. De dónde quisierais que provengan? El cuerpo cambia, pero el Espíritu no, si bien muda el involucro exterior”-.
220.     En el cambiar del cuerpo, se puede perder alguna facultad intelectual? No tener más, por ejemplo, el gusto artístico?
–“Sí; si el Espíritu ha desvirtuado esta facultad haciendo mal uso. Empero, por otra parte, una facultad puede permanecer dormida durante una existencia, por cuanto el Espíritu quiere ejercitar otra con la cual no tiene relación alguna; en tal caso aquella queda en el estado latente para reaparecer más tarde”-.
221.     Es, quizá, a un recuerdo retrospectivo que el ser humano debe, aún en el estado primitivo, la noción instintiva de la existencia de Dios y l presentimiento de la vida futura?
-“Sí: a la remembranza de lo que ya sabía como Espíritu antes de haber encarnado; pero el orgullo frecuentemente sofoca este sentimiento”-.
Son debidas a este mismo recuerdo algunas creencias relativas a la doctrina espírita que reencontramos en todos los pueblos?
-“La doctrina espírita es antigua cuanto el mundo, y se reencuentra en todas partes: prueba ésta de su verdad. El Espíritu encarnado, manifestando la intuición de su estado de Espíritu, tiene la conciencia instintiva del mundo invisible; empero, frecuentemente, la falsean los prejuicios, y la ignorancia le agrega la superstición”-.

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domingo, 23 de abril de 2017

PLURALIDAD DE EXISTENCIAS


PLURALIDAD DE EXISTENCIAS

Capítulo VIII
El Libro de los Espíritus
Allan Kardec
Versión castellana y comentarios exegéticos:
Giuseppe Isgró C.


De la Reencarnación. Justicia de la Reencarnación. Encarnación en los diversos Mundos. Transmigración progresiva. Suerte de los niños después de la desencarnación. Sexos entre los Espíritus. Parentela, Filiación. Semejanzas físicas y morales. Ideas innatas.

DE LA REENCARNACIÓN

166.     En cuál modo el Espíritu que no ha conseguido la perfección durante la vida corpórea, puede terminar de purificarse?
-“Asumiendo nuevas existencias”-.
Cómo cumple el Espíritu estas nuevas existencias? Quizá transformándose, pero quedando siempre en el estado de Espíritu?
-”El Espíritu, purificándose, es susceptible, sin duda,  de transformación; empero, para purificarse, precisa las pruebas de la vida corpórea”-.
Entonces, el Espíritu tiene más existencias corpórea?
-“Sí: nosotros todos hemos tenido muchas existencias. Quienes dicen lo contrario, quieren manteneros en la ignorancia, en la cual se encuentran ellos mismos”-.
De este principio parece resultar que el Espíritu, después de haber abandonado un cuerpo, tome otro: lo cual quiere decir que él se reencarna en otro cuerpo. Es así que debe entenderse?
-“Precisamente”-.
167.     Cuál es la finalidad de la reencarnación?
-“La expiación y el mejoramiento progresivo de la humanidad; sin lo cual, dónde estaría la justicia?”
COMENTARIO EXEGÉTICO: En la vida, y en el universo, observamos como todo acontece por ciclos alternos y repetitivos. Esto es fruto de la infinita sabiduría de la Divinidad que lo ha determinado de esta manera.
La ley del cambio rige todo. La Divinidad ha querido que nada, físicamente hablando, permanezca para siempre. Ni siquiera todos los mundos del universos que hoy existen, durarán para siempre. Un día, gradualmente, al cumplir su respectivo ciclo, dejarán de existir, y gradualmente, irán siendo sustituidos por otros que, con mucha antelación, se han ido formando durante lapsos muy largos. Sólo este particular sería suficiente para cambiar la visión de la realidad existente.
Cómo decía Cervantes, en el Quijote, la primavera sigue al verano; el verano al otoño; el otoño al invierno y el invierno a la primavera, y ésta, nuevamente, al verano, y así sucesivamente.
El Espíritu de cada ser en los cuatro reinos naturales es eterno e inmortal. Emana a la conciencia individual a partir de la Divinidad, sin separarse de la Divinidad, y sin dejar de ser la Divinidad. Lo hace con los mismos atributos de la Divinidad. Siendo una parte indivisa de la Divinidad, emana a la conciencia individual, cada Espíritu en los cuatro reinos naturales, perfecto. Lo único que le falta, es la experiencia, que irá adquiriendo en el eterno camino de retorno del ser individual al Ser Universal, sin que jamás llegará a completar, por cuanto siempre encontrará un más allá en experiencias y progreso.
La única diferencia que existe entre los atributos de la Divinidad y los de cada uno de los Espíritus de los cuatro reinos naturales, es que los de la Divinidad están desarrollados en todas sus vertientes y variantes, en grado infinito. Mientras que, los de los seres emanados a la conciencia individual, siendo exactamente los mismos, potencialmente hablando, cada uno de los seres ignora que los posee y no sabe como utilizarlos. Este aprendizaje lo irá adquiriendo en ese eterno camino de retorno al cual se hacía referencia poco antes. En el mismo grado en que, cada ser, va experimentando necesidades, deseos, anhelos, y se forja objetivos de realización, paralelamente va expresando tanto la sabiduría de los atributos divinos, o valores universales, que se expresan en su conciencia mediante el lenguaje de los sentimientos análogos, como el poder creador potencialmente infinito que posee. Mientras más elevado sea el grado de necesidad o de exigencia que va afrontando, en ese mismo grado va expresando tanto la sabiduría de los valores universales como su poder creador potencialmente infinito.
La conciencia de cada ser en los cuatro reinos naturales es una réplica exacta de la de la Divinidad, y es el vehículo de comunicación entre la Divinidad y cada ser por medio del lenguaje de los sentimientos de los valores universales o atributos divinos. En la conciencia de la Divinidad, y en la de cada ser, se encuentra impresa la Ley Cósmica, eterna e inmutable.
Como cada ser da inicio a su camino del eterno retorno hacía la Divinidad sin experiencias, y éstas las va adquiriendo en forma gradual, es natural que, mientras va adquiriéndolas, incurra en errores. Ese eterno aprendizaje le va permitiendo el conocimiento de las leyes naturales que conforman la ley cósmica, hasta ir amoldando sus pensamientos, sentimientos, palabras y actos a la guía de los parámetros de los valores universales, que constituyen el medio que la misma Divinidad tiene para ejercer su rol de Gran Pedagogo, en la conciencia de cada ser.
Cada ciclo de vida física es una jornada de ese eterno camino de retorno y una estación de los infinitos grados de experiencias que va adquiriendo, gradualmente, y por méritos propios. Se diría que la misma Divinidad precisa adquirir la experiencia, y la va adquiriendo por medio de cada uno de los seres mediante los cuales ha emanado a la conciencia individual.
De manera que, las inmutables leyes cósmicas constituyen la guía mediante la cual enmarcar esa conducta que se expresa a partir de los pensamientos y sentimientos, en palabras y actos. Cuando hablamos de expiación, no es más que un aprendizaje vivo, o en vivo, del conocimiento de esas leyes naturales. Cada ciclo de vida en la dimensión física, es una nueva oportunidad de adquirir experiencia en determinados estados de conciencia, y estaciones, es decir, grados de conciencia en cada uno de los atributos divinos, o valores universales. Esa es la razón por la cual, frecuentemente, suele decirse, que el mejoramiento de la humanidad es una cuestión de valores. Al adquirirse conciencia de los parámetros de los valores universales que han de regir los pensamientos, sentimientos, palabras y actos, cada ser comienza a vivir en armonía con la naturaleza, y se va gestando ese mundo ideal con el cual cada quien sueña, como una percepción intuitiva, o inspirativa, de ese destino universal que le está deparado.
Hay un plan universal para el universo; y para cada ser. Cada ser, en los cuatro reinos naturales, es un instrumento de la Divinidad en la expansión de la Creación. La ley del cambio, y la ley de la reencarnación, rigen esa eterna vida y continuada mediante ciclos en la dimensión física..
Si hasta el mayor planeta del universo, en la inmensidad de galaxias hoy existentes, se renovará en nuevos ciclos, con la formación de un planeta sustituto que albergará a su respectiva humanidad, o a las humanidades que confluyen de diversos mundos anteriores, es un indicativo de que una sola es la ley cósmica que rige todo en el universo. Esa ley de reencarnación y de cambio, rige toda la naturaleza. La Divinidad ha estimado que nada debe permanecer estático.
Si la vida física fuese de una duración eterna como la del Espíritu, podríamos imaginar que algunos de los mayores tiranos de la antigüedad seguirían gobernando todavía. Sólo por poner un ejemplo.
El placer y el dolor, el dulce y el amargo, la satisfacción y la insatisfacción, la noche y el día, las estaciones, los ciclos en todas sus formas, son medios para adquirir discernimiento sobre la realidad, la verdad, que sirva de guía en la toma de decisiones. Un tema para seguir meditando.
168.     El número de las existencias corpóreas es limitado, o, en cambio, el Espíritu se reencarna perpetuamente?
–“En cada nueva existencia el Espíritu hace un paso adelante en la vía del progreso; cuando después se ha despojado de todas sus imperfecciones, no tiene más necesidad de las pruebas de la vida corpórea”-.
COMENTARIO EXEGÉTICO: Esto debe entenderse como que, a un cierto momento, el Espíritu se ha desarrollado en determinado grado y, habiéndose liberado de sus deudas kármicas, que le sujetaban a ciertas pruebas y vinculaciones existenciales, ahora se transforma en dueño de su destino, quedando libre para elegir sus propios objetivos de progreso, según su vocación, puntos fuertes o menos fuertes. Y de acuerdo al programa evolutivo del planeta tierra o de aquel en el cual el Espíritu se encarne, en un momento dado. Esto en ningún momento debe entenderse de que el Espíritu llegará a una etapa en que no precise más reencarnar por haber alcanzado un tope en el progreso. Ese tope no existe en el eterno presente. La reencarnación continuará ad infinitum, en este o en otros mundos más avanzados, alcanzando, siempre, niveles más elevados de conciencia.
169.     El número de las encarnaciones es igual para todos los Espíritus?
-“No: quien progresa más rápidamente, se ahorra nuevas pruebas. De todos modos, estas encarnaciones sucesivas son siempre en gran número, ya que el progreso es virtualmente infinito”.
170.     En que se convierte el Espíritu después de su última encarnación?
-“En Espíritu sabio, por su pureza”-.
COMENTARIO EXEGÉTICO: Ratificamos que, no existe una última reencarnación para el Espíritu. Debe entenderse como la última encarnación de un determinado ciclo evolutivo, después del cual dará inicio a otro de mayor nivel.
JUSTICIA DE LA REENCARNACIÓN
171.     Sobre qué se apoya el principio de la reencarnación?
-“Sobre la justicia de Dios y sobre la revelación, por cuanto nosotros os lo repetimos continuamente: Un buen padre deja siempre abierta, a sus hijos, la posibilidad al arrepentimiento. No os dice, quizá, la razón, que sería injusto privar para siempre de la eterna felicidad a todos quienes no tuvieron la posibilidad de mejorarse? Acaso no son hijos de Dios todos los seres? Sólo entre los egoístas reina la iniquidad, los odios implacables y las penas sin remisión”-.
Todos los Espíritus tienden a la perfección, y Dios les brinda a ellos el medio con las pruebas de la vida corpórea; pero, su justicia quiere que ellos puedan cumplir, en nuevas existencias, todo lo que no pudieron hacer o terminar en una primera prueba.
No sería ni según justicia, ni de acuerdo con la bondad de Dios el condenar en eterno a quienes han podido encontrar obstáculos al propio mejoramiento, en contra de su voluntad, y por causa del ambiente mismo, en el cual se encuentran ubicados. Si la suerte del ser humano fuese irrevocablemente establecida después de la desencarnación, Dios no habría pesado las acciones de todos los seres en la misma balanza, y no les habría tratado con imparcialidad.
La doctrina de la reencarnación, es decir, aquella que consiste en el admitir para el ser humano más existencias sucesivas, es la única que responde a nuestro concepto de la justicia de Dios en relación a los seres humanos de condiciones morales inferiores; la sola que pueda explicarnos el porvenir, y afirmar nuestras esperanzas, por cuanto nos ofrece el medio de expiar nuestros errores con nuevas pruebas. La razón nos lo demuestra y los Espíritus nos lo enseñan.
El ser humano que tiene la conciencia de su inferioridad, deriva de la doctrina de la reencarnación los más consoladores presagios. Si cree en la justicia de Dios, no puede esperar de devenir de repente y por la eternidad igual a quienes han actuado mejor que él; empero, el pensamiento de que esta inferioridad no le privará siempre del disfrute supremo y que podrá conquistarlo mediante nuevos esfuerzos, le sostiene en las pruebas y reanima su coraje. Quién es aquel que, al término de su peregrinaje terreno, no se lamenta de haber adquirido muy tarde una experiencia, de la cual no puede extraer provecho? Ahora bien, esta tardía experiencia no está perdida, por cuanto se aprovechará de ella en una nueva existencia.
ENCARNACIONES EN LOS DIVERSOS MUNDOS
172.     Las diversas existencias corporales se efectúan todas sobre la tierra?
-“No, sino en los diversos mundos: la de aquí no es ni la primera ni la última, sino una de las más materiales y lejanas de la  perfección”-.
173.     El Espíritu pasa de un mundo al otro a cada nueva existencia corpórea, o puede tener varias en el mismo globo?
-“Puede vivir muchas veces sobre el mismo globo, si no ha progresado en grado suficiente, hasta que merezca encarnarse en uno superior”-.
Por lo cual, podemos comparecer más veces sobre la tierra?
-“Ciertamente”-.
Podemos regresar después de haber vivido en otros mundos?
-“Sí: vosotros pudisteis haber vivido ya en otros mundos y sobre la tierra”-.
COMENTARIO EXEGÉTICO: En línea general, la mayor parte de los seres humanos encarnados en el planeta tierra, a partir de determinado momento, ha quedado circunscrita a él.
Esto, tanto como a los diferentes integrantes de la humanidad primitiva, que ascendieron de mundos anteriores de menor progreso, en los cuales culminaron sus etapas evolutivas, como aquellos que, habiendo sido desterrados de mundos más adelantados, al haberse constituido en los mismos en factores discordantes del progreso, por quedarse rezagados, han sido colocados en este mundo como su “mundo”, en el cual deberán seguir sus etapas de estudio y desarrollo, hasta ascender al nuevo planeta destinado como la etapa siguiente. Ese planeta al que está destinada la humanidad de la Tierra, sin duda, en estos momentos, se encuentra en formación, tal como una enorme cantidad de planetas en formación que ha descubierto la astronomía.
Esta etapa de progreso en la Tierra puede durar, seguramente, millones de años, de acuerdo al lapso fijado por el orden cósmico, o, por los regidores espirituales inherentes.
Existen otros seres que, por su adelanto, pueden realizar su trabajo, simultáneamente, en diferentes mundos, encarnándose durante un tiempo en un planeta, donde asimilan cierto grado de conocimientos, que luego vienen a impartir al planeta tierra, o a otros mundos de igual o menor grado de progreso, y, aún, de mayor grado de progreso que el de la Tierra, según el nivel de conciencia del Espíritu en cuestión.
Esto sería semejante a la trayectoria que realizan un cierto número de personas en los diferentes continentes, en el planeta tierra.
174.     Es, en verdad, necesario volver a vivir en la tierra?
-“No; empero, si no progresáis, podéis ir a otro mundo, que no es, ciertamente, mejor, sino que puede ser, también, peor”
175.     Tiene alguna ventaja quien regresa a vivir en la tierra?
-“Ninguna ventaja en particular, a menos que regrese con una misión”-.
No habría mayor felicidad en permanecer en el estado de Espíritu?
-“No, no! Se quedaría en estancamiento, mientras que es necesario progresar hacia Dios”-.
COMENTARIO EXEGÉTICO: Toda nueva existencia, en el planeta de turno en que se vuelva a tomar materia, siempre se efectúa con una o más misiones temporales, de acuerdo a la propia suma existencial, y a los planes de estudio en el referido mundo, según la época que corresponda en su desarrollo.
Evidentemente, la práctica existencial del aprendizaje se realiza en el respectivo mundo al que se encuentra, cada quien circunscrito, en un momento dado, o durante una larga etapa, en incontables ciclos de vida, hasta que pase a una fase superior. También, si se queda rezagado, podría ser trasladado a un mundo de inferior progreso, donde imperan análogas tendencias o afinidades, tal como lo vislumbró, claramente, Allan Kardec, en el libro Génesis, y Joaquín Trincado, en diversas obras.
La expansión de la Creación Universal se realiza en dos fases alternas: una teórica y otra práctica. La teórica, vendría a ser el proceso de estudio efectuado en la dimensión espiritual; empero, la práctica, es la que se realiza en la dimensión física, en cualquier mundo en el que se sea asignado, de acuerdo al propio potencial evolutivo, o estados de conciencias, desarrollados.
En el eterno camino de retorno a casa, a la fuente universal, la Divinidad, en el que siempre se encuentra un más allá, en expansión de la conciencia, sin límites, es preciso reencarnar en forma ilimitada ya que jamás se encontrará término al potencial infinito de percepción, comprensión y realización en los eternos planes de la Divinidad, en la expansión universal de la Creación.
En esos planes eternos, cada quien tiene una misión asignada, en cada fase de desarrollo de la Gran Obra. Cada quien se ubica o reubica, constantemente, de acuerdo a su vocación de servicio, a sus estados de conciencia, y a las estaciones  -grados- temporales por las cuales va pasando. El factor clave es la suma existencial, por cuyo saldo de vida la ley de afinidad le coloca, a cada ser, gradualmente, en el nuevo orden cósmico que le corresponde, ad infinitum, en la escala del progreso.
Los Espíritus anhelosos de progresar sin pérdida de tiempo, jamás quieren estar pasivos; buscan aprovechar al máximo para realizar su aporte al mundo, o a los diversos mundos a los cuales se encuentran asignados, alternativamente, por etapas.
También es cierto que, los Espíritus de elevada conciencia, jamás se precipitan, ni emprenden acciones que no conduzcan a resultados certeros, o factibles, oportunamente. Saben lo que quieren y en cuanto tiempo han realizarlo. Cada existencia la diseñan con los claros objetivos y resultados esenciales, según las inquietudes de los tiempos.
Es necesario progresar hacia Dios, como lo dice la parte final de la respuesta, por cuanto cada Espíritu, en los cuatro reinos naturales, desde el mismo instante que emana a la conciencia individual, a partir de la Divinidad, sin separarse de la Divinidad, y sin dejar de ser la Divinidad, emprende el camino de regreso a la Divinidad, (el eterno retorno) el cual jamás completará, por ser infinito en progreso, durante el cual irá adquiriendo la experiencia de los atributos divinos de la Divinidad. Estos atributos divinos de la Divinidad, Ella los tiene desarrollados en todas sus vertientes y variantes en grado infinito. Cada ser los posee en estado de potencialidad infinita, en poder creador y en sabiduría de los valores universales, que eternamente irá desarrollando en el ya mencionado eterno camino de retorno del ser individual al Ser Universal.
Cada ser posee los mismos atributos de la Divinidad, el mismo poder creador, la misma conciencia, pero lo ignora. Lo va descubriendo por medio de la experiencia, a medida que va afrontando situaciones por resolver o anhelos por realizar.
176.     Los Espíritus, después de haber vivido en otros mundos,            pueden encarnarse en éste, sin haberlo hecho jamás, antes?
-“Sí: de la misma manera vosotros podéis encarnaros en otras partes. Todos los mundos son solidarios: lo que no se realiza en uno puede efectuarse en otro”-.
Existen, por lo tanto, seres humanos quienes han venido por primera vez sobre la tierra?
-“Muchos, y de diversos grados”-.
Se puede reconocer, por algún signo, si un Espíritu hace su primera aparición sobre la tierra?
-“No, por cuanto no serviría de nada”-.
COMENTARIO EXEGÉTICO: La interrelación entre los diversos mundos del Universo, es similar a la existente entre los diversos continentes, o países del planeta tierra.
Hay personas que conviven en diversos países a la vez; o de uno emigran a otro, del cual hacen su hogar, temporalmente, definitivo.
Otras, viajan a otro país para cursar una carrera, o un curso, o post grado, y luego regresa a su lugar de origen, para desarrollar el ejercicio de su profesión, y el desarrollo de su vida.
Algunas más, viajan para conocer, como vacaciones periódicas; una forma de enriquecimiento cultural.
También, hay quienes lo hacen como medio de trabajo temporal, para dar su aporte al progreso de determinado país.
Aún más, existen personas, al igual que los profesionales, o empresas internacionales, cuyo radio de acción se desarrolla en diversos planetas, o galaxias, simultáneamente, conformando un equipo numeroso de trabajo.
Sin embargo, en cada nuevo mundo que se va formando, al inicio existen humanidades primitivas que confluyen de diversos mundos anteriores, como un ascenso. Es lo que conforman los diversos grupos de aborígenes, diferentes entre sí, como grupo étnico, por su origen, experiencia, cultura, entre otros detalles, que se constituyen en pioneros, en el planeta, forjando las condiciones necesarias, para que, oportunamente, vayan llegando integrantes de diversos mundos más elevados, Esa es la razón de las diferencias étnicas existentes entre ellos, por su cultura, elevación de niveles de conciencia, experiencias, conocimientos, lenguas, entre otros detalles.
Para algunos, estos nuevos mundos, de la inmensa cantidad que se van formando, tal como la Astronomía los ha ya identificado, corresponde un ascenso en su progreso, su traslado a ellos, y estaba previamente programado que así ocurriese. Esto es lo que sucederá un día, cuando la humanidad del planeta tierra, y otras humanidades de mundos de análogo progreso, emigren al mundo que, con seguridad, ahora mismo, se está formando y se estará formando durante cierto número de millones de años.
Sin embargo, simultáneamente, y en tiempo oportuno, de mundos más avanzados, son separados grupos de retrógrados, que se han quedado rezagados y constituyen un obstáculo al progreso, la ley de la justicia divina, los separa y los lleva a aquellos mundos afines a sus niveles de conciencia, donde, de retrógradas, se transforman en maestros, por su mayor nivel evolutivo. Esa es la razón por la cual, en determinadas épocas, van surgiendo nuevas civilizaciones, con características propias, y diferentes a otros grupos étnicos. Son los ángeles "caídos" de los cuales en la memoria ancestral se guarda recuerdo. Allan Kardec, en su libro "Génesis" es el primero en estudiar este tema con la lucidez que le es característica, donde explica la manera intuitiva, o inspirativa, como se fue acercando al tema, hasta desarrollarlo con claridad meridiana.
La ciencia, y la Parapsicología, en el siglo XX, han reacuñado el término Philias, con la acepción siguiente: Arrastre de una vida a otra, de las aptitudes, estados de conciencia, rasgos físicos, idiosincrasias, fobias, traumas, marcas de nacimiento, carácter, entre otros, razón por la cual, emergen dichos grupos, en un planeta determinando, conformando grupos étnicos emergentes que se transforman en nuevas civilizaciones totalmente diferentes de los grupos étnicos de los cuales han surgido. Es decir, de humanidades primitivas, surgen civilizaciones avanzadas, con niveles culturales, y culturas, ajenas a los aborígenes. Y uno se pregunta: De dónde surgieron dichas civilizaciones? Sí, se puede responder, de la Atlántida y de Lemuria, o Mu, el continente perdido del Pacifico, y eso es cierto. Pero, los habitantes de estos continentes, de dónde vinieron? Aquí reside la explicación a los grandes enigmas de la historia, y la Doctrina Universal -Espírita- da los aportes en grado suficiente para desentrañarlos.
Esta es la razón por la cual es preciso estudiar más a fondo la Doctrina Espírita, y fundamentalmente, El libro de los Espíritus, y toda la extensa bibliografía de los grandes espíritas de los siglos XIX, XX y lo que va del XXI, además de toda las obras importantes de todas las corrientes de pensamiento, única manera de descifrar la realidad posible que cada quien sea capar de realizar.
Allan Kardec, aplicando las enseñanzas contenidas en El Libro de los Espíritus, a los grandes enigmas de la historia, y de la vida, ha dado aportes, en muchos de ellos, como un lúcido pionero, que constituyen una base sobre la cual, las nuevas generaciones de estudiantes de la Doctrina Universal, puedan realizar nuevos aportes para ensanchar la visión universal de la vida y del universo.
La Doctrina Universal implica el estudio de todas las ciencias, de todas las filosofías, de todas las artes y la práctica de todas las virtudes, práctica ésta sustentada por la sabiduría de los valores universales. En el fondo, una cuestión de valores: antes, ahora y siempre. Un tema para seguir meditando.
177.     Para alcanzar la perfección y felicidad suprema, último fin de todos los seres, debe el Espíritu pasar por todos los mundos que existen en el universo?
-“No; por cuanto hay muchos mundos del mismo grado, en los cuales el Espíritu no aprendería nada nuevo”-.
Y, entonces, cómo explicar la pluralidad de sus existencias en el mismo planeta?
-“Con la reflexión de que él, cada vez se puede encontrar en condiciones diferentes, las cuales constituyen para él tantas ocasiones para adquirir conocimientos”-.
178.     Pueden los Espíritus reencarnar en un planeta relativamente inferior a aquel sobre el cual han ya vivido?
-“Sí, cuando han de cumplir una misión para contribuir al progreso de la humanidad que lo habita; en cuyo caso aceptan con entusiasmo las tribulaciones de aquella existencia, por cuanto le aportan el medio para progresar”-.
No sucede, de igual manera, también por expiación, pudiendo Dios enviar Espíritus rebeldes a mundos inferiores?
-“Los Espíritus pueden quedar estacionados, pero no retroceder: su castigo consiste en no progresar y en repetir las existencias mal empleadas en el medio más afín a su propia naturaleza”-.
Cuáles Espíritus deben repetir la misma existencia?
-“Aquellos que incumplen sus objetivos y las pruebas que les son inherentes”-.
COMENTARIO EXEGÉTICO: Esta pregunta se subdivide en tres vertientes:
La primera, en la que el maestro Allan Kardec formula la pregunta: -“Pueden los Espíritus reencarnar en un planeta relativamente inferior a aquel sobre el cual han ya vivido?”
La respuesta contempla un enfoque, el de que, un Espíritu, como misión de cooperación, puede encarnar en un mundo de inferior progreso con el fin de contribuir a su avance. Tenemos incontables ejemplos con seres muy evolucionados que han encarnado en el planeta Tierra con el fin de contribuir a su desarrollo evolutivo. Las enseñanzas que ellos han transmitido, sin duda alguna no es originaria del planeta tierra. La han adquirido en mundos más evolucionados.
El segundo enfoque de la respuesta, lo contempla en mismo Allan Kardec, en la siguiente pregunta: -“No sucede, de igual manera, también por expiación, pudiendo Dios enviar Espíritus rebeldes a mundos inferiores?”
Obtiene como respuesta: -“Los Espíritus pueden quedar estacionados, pero no retroceder: su castigo consiste en no progresar y en repetir las existencias mal empleadas en el medio más afín a su propia naturaleza”-.
Efectivamente, los Espíritus pueden quedar estacionados pero no retroceder en cuanto al nivel evolutivo alcanzado. Aquí distinguiremos dos aspectos:
El primero: Pese a que no retroceden evolutivamente, algunos Espíritus, por incurrir en actos indebidos, en muchísimas ocasiones producen un estado de desmejoramiento en sus condiciones existenciales, a nivel de la dimensión física de la vida, o de la dimensión espiritual, como seres desencarnados. Pero, es el estado de las cosas, las deudas kármicas que adquirió y que debe compensar, empero, no hay un retroceso, y el restablecimiento del orden, de la armonía y del equilibrio, significará un aprendizaje, y un avance en su estado de conciencia, y en el desarrollo de sus habilidades para resolver situaciones. Desarrolla, simultáneamente, sus aptitudes perceptivas – realizadoras que le ayudarán, en lo sucesivo, no volver a incurrir en los mismos errores, o a corregirlos más fácilmente, en caso de volver a hacerlo, asumiendo las responsabilidades inherentes.
El segundo: En un determinado mundo, en un momento dado en que su mayoría de habitantes ha culminado las etapas de progreso previamente programadas, y previstas, pasando a una fase superior, todos aquellos Espíritus que se quedaron rezagados, y no superaron el grado de aprendizaje que le era inherente a esa etapa, quedan fuera de lugar en ese mundo. Constituirían un factor perturbador al progreso de la mayoría si esos grupos de retrógradas, (generalmente son de diferentes niveles), por lo cual la ley cósmica los separa del grupo mayoritario. Es igual a lo que ocurre en las escuelas o universidades. Aquellos que no aprueban el grado, deberán repetir. Pero, esta repetición del curso, se realiza en mundos acorde al nivel evolutivo en el que se quedaron rezagados, donde, al mismo tiempo, por provenir de mundos más avanzados, de factores perturbadores del progreso, se transforman en coadyuvantes en esas humanidades de menor progreso.
Esos grupos de rezagados que emigran, por efecto de la ley cósmica, a otros mundos de inferior nivel de progreso, es lo que se conoce como “los ángeles caídos” que la memoria ancestral, en el planeta tierra, conserva como una reminiscencia de lo ocurrido.
Colocamos a continuación, la respuesta que hemos dado a una pregunta sobre el particular:
-Haremos abstracción de cualquier referencia a grupo alguno, ya que la referencia a los ángeles caídos pareciera ser más antigua, aún, que cualquier grupo naciente en los últimos 2.000 años.
Allan Kardec es un pionero, con el libro Génesis, en aportar una explicación sobre los ángeles caídos. Sobre el nivel de los Espíritus, el Libro de los Espíritus es muy explícito. Estimamos que al hablar de los ángeles caídos en general, se hará clara cualquier analogía sobre un Espíritu en particular.
Dada la pluralidad de mundos habitados, y la existencia de incontables mundos habitados de grados variables de progreso, desde los más rudimentarios, pasando por muchos semejantes al planeta tierra, a otros de progreso tan avanzado casi inimaginable, es decir, mundos que nos llevan –virtualmente- una eternidad por delante del progreso del planeta tierra, dada la eternidad preterida preexistente, y al hecho de que el planeta tierra no es, precisamente, ni de los de mayor tamaño, ni de los más antiguos entre los existentes en el universo.
Los diferentes mundos van avanzando en progreso, y a un cierto momento, una minoría queda rezagada, a tal punto que mantenerle en dicho mundo, constituiría, esa minoría, un estorbo a la actividad de la mayoría.
En ese momento, por un mecanismo de la ley cósmica, esa minoría retrógrada es reubicada en diferentes mundos, cada parte del grupo, en aquel ambiente más análogo a su nivel evolutivo.
En esos mundos de menor nivel de progreso, esos “ángeles caídos”, de constituir un estorbo al progreso en su mundo de origen, en el nuevo ambiente pasan a ser maestros, ya que su nivel de progreso es de grado más avanzado al del mundo en que ahora se encuentran desterrados, -“caídos”-.
Esto explica que, en épocas pasadas, en que, en el planeta tierra existían humanidades primitivas, emergiesen nuevas civilizaciones con grupos étnicos más desarrollados. De más belleza física, de inteligencia más despierta, que aportaron innovaciones, e inventos, antes inexistentes. También, expresaron ideas y conocimientos más avanzados, tecnología y métodos de trabajo más sofisticados a los previamente existentes en esa región, así como una arquitectura más sofisticada. Los hijos, de la noche a la mañana, en cada nueva generación, comenzaron a manifestar una belleza física superior a la de los padres, y sus rasgos de inteligencia, también.
La ciencia de la Parapsicología, en el siglo XX, reacuñó el término “philias”, que antiguamente significaba amistad, con la acepción de: “El arrastre de los rasgos físicos, de las aptitudes, -o capacidad de comprender, de hacer y de dejar de hacer-, las fobias y traumas, e idiosincrasias, de una existencia a otra”.
Esto explica, o ayuda a explicar, los grandes enigma de la historia, y el por qué emergen civilizaciones nuevas sin que, previamente pueda ubicarse rastro alguno en el planeta, de las mismas.
Esas inmigraciones espirituales arrastran consigo sus rasgos físicos desde sus mundos de origen, su nivel evolutivo y aptitudes, idiosincrasia y otros elementos de su carácter,
La raza adámica –grupo étnico adámico, o adamítico- es una demostración de esto; posteriormente a cada inmigración de espíritus de diferentes mundos, con su respectiva emersión de nueva civilización, con rasgos claramente definidos, y a los movimientos migratorios dentro del planeta tierra, va produciendo los diferentes cruces étnicos, con los resultados que todos conocen, a través de los tiempos. Las conquistas de Alejandro Magno y a los cruces étnicos a que sometía a sus soldados con las mujeres de los pueblos conquistados, a quienes obligaba a casarse, en vez de tomarlas como esclavas, es un claro ejemplo de dicho cruce étnico.
El libro Las Leyes de Manú, -Manava Dharma Sastra-, de 3.800 años antes de nuestra era, que conforma parte de esa literatura conocida como védica, y que se califica como “las enseñanzas de los oidores a los pies del maestro”, es decir, a los pies de un “Sensitivo”, tiene niveles de conocimientos sobre la ley de la reencarnación y la ley del Karma, entre otros, muy avanzados para una etapa primitiva de la humanidad, que, en definitiva, no puede ser un conocimiento originado en el planeta tierra, sino percibido por diferentes medios que, dentro de la doctrina Espírita, son conocidos. Esto, evidentemente, le comienza a dar un sentido, y una explicación, a determinadas interrogantes que alguien pueda formularse al respecto.
Otros escritores que hablan sobre el tema de las inmigraciones interplanetarias, o grupos de desterrados, o ángeles caídos, son: Joaquín Trincado. El excelente escritor mexicano Rodolfo Benavides, lo hace en diversas obras, como: Levantando La Cortina, En la Noche de los Tiempos y en Rumbos Humanos. Benavides, es el autor de los libros Dramáticas Profecías de la Gran Pirámide, y Cuando las Piedras Hablan, los Hombres tiemblan, de excelente nivel y calidad. Existen otros autores espíritas que hablan sobre el tema, de diferentes maneras, en cuanto a las migraciones de un mundo a otros, aún desde la época de Allan Kardec, como Victorien Sardou y Camille Flammarion.
En la última parte de la pregunta, Allan Kardec, inquiere: -“Cuáles Espíritus deben repetir la misma existencia?” La respuesta que obtiene, es:
-“Aquellos que incumplen sus objetivos y las pruebas que les son inherentes”-.
Evidentemente, todos aquellos objetivos existenciales que conforman un determinado plan de vida, en una o en múltiples existencias, los resultados que quedan pendientes de ser alcanzados, deberán formar parte de los nuevos planes del siguiente ciclo de vida.
A un determinado momento, al igual que ocurre en muchas escuelas, ya no se le da cabida a algunos alumnos, quienes deberán cambiar de escuela, que le acoja, en el ejemplo del que tratamos, serían escuelas-mundos.
Al igual que algunos alumnos recalcitrantes podrían precisar cambiar más de una escuela, por no aplicarse adecuadamente, o con disciplina, a los estudios, podrían, cierta cantidad de Espíritus, precisar emigrar, en el momento, de llegar a ocurrir, a mundos aún de inferior progreso, hasta que, en cuyos ambientes decidan aplicarse al trabajo, al estudio y al progreso.
Es allí que comenzarán a lamentar el tiempo perdido.
Acaso los lectores no conocen a gran número de personas que quisieran vivir en mundos más avanzados al de la tierra, en los cuales estarían libres de las vicisitudes inherentes a éste?
No dejan de ser reminiscencia de un conocimiento de mejores ambientes, al igual que cuando se pasa de un país más desarrollado a otro de menor nivel de desarrollo.
Empero, ese anhelo de un mundo mejor, del cual, sin duda, cada Espíritu guarda un recuerdo en su archivo espiritual, en el alma, es preciso contribuir a crearlo, de manera que, en este ciclo de vida, o en los venideros, al volver, encontremos las condiciones óptimas de vida, y de desarrollo, que anhelamos.
Si queremos un mundo mejor en el cual vivir, debemos contribuir a crearlo. Esa es la misión inherente a cada ser en los cuatro reinos naturales. Es probable que los reinos animal, vegetal y mineral estén cumpliendo en forma óptima su cometido.
-Y, el ser humano?
-Cuántos de los que vivimos en el planeta Tierra, en un futuro, al imperar niveles de vida optimizados, pudiésemos precisar otras escuelas,       -otras moradas-, afines a las propias condiciones evolutivas?
Y, cuántos, podrían precisarlos de mayor progreso, por ser alumnos muy aventajados?
-Usted que cree? Qué piensa de todas aquellas personas que se sienten extranjeros en el mundo Tierra? Qué significa esa reminiscencia? Solo como objetivo de meditación.
179.     Los seres que habitan en cada mundo, han alcanzado todos el mismo grado de perfección?
-“No, ocurre lo mismo que en la tierra: los hay de mayor y de menor progreso”-.
180.     Al pasar de nuestro mundo a otro, el Espíritu conserva la inteligencia que tenía en éste?
–“Sin duda; pero es posible que él no tenga más los mismos medios para manifestarla: lo cual depende de su nivel evolutivo y del estado del cuerpo que estará por tomar en la nueva reencarnación”-.  (Ver “Influencia del organismo”).
181.     Los seres que viven en los diversos mundos, tienen cuerpo como nosotros?
-“Naturalmente, por cuanto es necesario que, para actuar sobre la materia, el Espíritu sea revestido de materia; pero, esta envoltura es más o menos densa según el grado de pureza del Espíritu, lo cual constituye, precisamente, la diversidad de mundos que debemos recorrer, ya que, existen muchas moradas en la casa del Creador, y por lo tanto, muchos grados. Algunos lo saben, y por cuanto se encuentran en la tierra, tienen conciencia de ello; otros no”-.
182.     Podemos, nosotros, conocer el estado físico y moral de los diversos mundos?
-“Nosotros, Espíritus, solamente os podemos transmitir conocimientos de acuerdo al grado de vuestra comprensión, lo cual quiere decir que no debemos revelar estas cosas a todos, por cuanto no todos se encuentran en el nivel adecuado para entender rectamente, lo que les turbaría”-.
A medida que el Espíritu se va purificando, el cuerpo, que él anima, se acerca a la naturaleza espiritual. La materia es menos densa; él deja de arrastrarse penosamente en el suelo; las necesidades físicas se depuran, y los seres vivientes dejan de tener las necesidades de destruirse para alimentarse. El Espíritu es más libre, y tiene para las cosas lejanas determinadas facultades sensoriales que nos son ignotas. Él ve con los ojos del cuerpo aquello que nosotros vemos con el pensamiento.
La purificación de los Espíritus se efectúa en sus encarnaciones con el perfeccionamiento moral, que depura las pasiones y los instintos animales, y determina, sí, que el egoísmo ceda el puesto al sentimiento fraternal. Por lo cual, en los mundos superiores al nuestro no se conocen las guerras, reinando el amor y la concordia, y todos piensan en hacer el bien a sus semejantes. La intuición que tienen de su porvenir y la seguridad que derivan de una conciencia libre de remordimientos, hacen, sí, que la desencarnación no sea para ello causa de aprehensión alguna: la ven realizarse con confianza y como una simple transformación.
La duración de la vida en los diversos mundos es en proporción al grado de su excelencia física y moral; lo cual es perfectamente lógico, Cuanto el cuerpo sea más depurado, tanto más se encuentra libre de vicisitudes; cuanto más sea el Espíritu puro, tanto más se encuentra libre de pasiones, gozando de serenidad e imperturbabilidad. Y esto es, todavía, un beneficio de la Providencia, que rinde más breves las ausencias de bienestar.
183.     El ser debe pasar por la infancia en cada encarnación, también en los demás mundos?
-“La infancia es una etapa transitoria en todas partes, empero, no en todas partes es inconsciente como entre vosotros”-.
184.     La elección del mundo en el cual reencarnarse, es una facultad del Espíritu?
-“No siempre; empero, puede pedirla y obtenerla, si lo merece, por cuanto los varios mundos son asequibles a los Espíritus de acuerdo a su grado de elevación evolutiva”-.
Si el Espíritu no solicita nada, quien determina el mundo en que deberá reencarnarse?
-“Precisamente, el grado de elevación”-.
185.     El estado físico y moral de los seres vivientes es siempre el mismo en cada planeta?
-“No, ya que, también, los mundos obedecen a la ley del progreso. Todos, aún los más esplendidos, han tenido principio, como la tierra, en un estado inferior. La tierra pasará, a su vez, por tal transformación, y se convertirá en un paraíso terrestre, cuando sus habitantes sean todos buenos”-.
De esta manera, los grupos étnicos que pueblan la tierra, serán sustituidos por otros siempre más perfectos, los cuales sucederán a los presentes, tal como ellos lo hicieron con otros todavía más rudimentarios.
COMENTARIO EXEGÉTICO: Nuevas inmigraciones espirituales, a medida que la tierra progresa, en ese mismo nivel, vendrán al planeta Tierra, tanto como desterrados, como con misiones en determinados niveles de conciencia. Empero, los maestros que ya han venido en diferentes épocas pasadas, volverán una y otra vez a reencarnar para cumplir su plan pedagógico a largo plazo.
186.     Existen mundos en los cuales el Espíritu cesa de vestir un cuerpo material y no tiene más envoltura que el periespíritu –“o alma”?
-“Sí; y esto mismo en los Espíritus puros deviene en tal grato etéreo que es para vosotros como si no existiese”-.
No hay, por lo tanto, límites precisos entre el estado de las últimas encarnaciones y aquel de Espíritu puro?
-“En efectos, estos límites no existen: la diferencia se va disipando poco a poco insensiblemente, al igual que la noche, que se desvanece delante a los primeros albores del día”-.
187.     La sustancia del periespíritu, –alma-, es la misma en todos los mundos?
-“No; ella es más o menos etérea. En el pasar sobre los varios mundos, el Espíritu se reviste de la materia adecuada de cada uno de ellos, lo cual ocurre con la velocidad del relámpago”-.
188.     Los Espíritus puros habitan en mundos especiales, o se encuentran en el espacio universal sin estar ligados más a un mundo que a otro?
-“Los Espíritus puros habitan determinados mundos; empero, no se encuentran confinados como los seres humanos en la tierra. Ellos pueden, mejor que los otros, encontrarse, por así decirlo, en todas partes”-. (*)
(*) Según los Espíritus, entre todos los planetas que componen nuestro sistema planetario, la Tierra sería uno de aquellos cuyos habitantes se encuentran menos adelantados tanto en lo moral como en el físico. Marte le sería, todavía, inferior y Júpiter muy por encima en todos los aspectos. El Sol no sería un mundo habitado por seres corpóreos, sino un lugar de reunión de Espíritus elevados, quienes, desde allí, irradian con el pensamiento hacia los demás mundos, que ellos dirigen mediante Espíritus subordinados, con los cuales comunican por intermedio del fluido universal. En cuanto a la constitución física, nuestro Sol, como todos los demás, podría ser que sea un foco de electricidad.
El volumen y la lejanía del Sol no tendrían ninguna relación necesaria con el grado de progreso de los mundos, por cuanto Venus sería más progresada que la Tierra, y Saturno menos Júpiter.
Muchos Espíritus de personas que han vivido sobre la tierra han dicho de haber reencarnado en Júpiter, uno de los mundos más progresado de nuestro sistema; y esto causó maravilla, por cuanto sobre la tierra no eran estimados en ese grado. Empero, esta sorpresa causa estupor, cuando se considera, en primer lugar, que, algunos Espíritus, quienes habitaban en aquel planeta, han podido ser enviados sobre la tierra para cumplir una misión, la cual, a nuestros ojos, no se percibía la totalidad de su valor; en segundo lugar, que entre su existencia terrestre y la de Júpiter, han podido tener otras intermedias, en las cuales mejorarse desde todos los puntos de vista; y por último, que en aquel mundo, como en el nuestro, habrán diversos grados de desarrollo y entre estos grados puede haber la distancia que, entre nosotros separa el salvaje del hombre civilizado.  Por lo cual, vivir en Júpiter no significa que alguien se encuentre en el nivel de los seres más avanzados que allí viven, como otros no se encuentran a nivel de un docto Instituto, solo porque vive en París.
También las condiciones de longevidad no son en todas partes las mismas que en la tierra, y la edad no tiene término de comparación. El Espíritu de una persona desencarnada desde hace tiempo, respondiendo a una evocación, dijo de haber reencarnado seis meses antes en un mundo para nosotros desconocido. Preguntado sobre la edad que tenía allí, replicó: -“No puedo valuarla, por cuanto aquí no medimos el tiempo como vosotros. El modo de existir no es más lo mismo, y el desarrollo es mucho más rápido. Tanto es cierto que, aunque yo no esté allí sino desde hace seis de vuestros meses, puedo decir de haber alcanzado una inteligencia equivalente a la que poseía a los treinta años sobre la tierra”.
Muchas respuestas análogas se han obtenido de otros Espíritus; encontramos en ellas inverosimilitud. No vemos, nosotros, sobre la tierra gran número de animales alcanzar normalmente su desarrollo en pocos meses? Por qué no podría ser, de la misma manera, con el ser humano, en otras esferas? Es preciso observar que el desarrollo que alcanza el ser humano a la edad de treinta años, no es, quizá, una especie de infancia, en comparación con aquel que él debe alcanzar? No es lógico creer de ser en todo los prototipos de la creación, y es un rebajar a Dios el creer que Él no pueda hacer obra de mayor envergadura de la criatura humana.
TRANSMIGRACIÓN PROGRESIVA
189.     Goza el Espíritu de la plenitud de sus facultades desde su principio?
-“No, por cuanto, también él, como el ser humano, tiene su infancia. Los Espíritus, en su origen, tienen una existencia instintiva, y poca conciencia de sí y de sus propios actos. Sólo poco a poco se desarrolla en ellos la inteligencia”-.
190.     Cuál es el estado del Espíritu en su primera encarnación?
-“Aquello que es la infancia para la vida corpórea: la inteligencia empieza a despertarse, y se prueba a vivir”-.
191.     Los de los pueblos en condiciones primitivas de vida son Espíritus en su estado de infancia?
-“De infancia relativa; empero, están ya desarrollados, por cuanto poseen pasiones”-.
Es decir, las pasiones son signos de desarrollo?
-“De desarrollo sí, pero no de perfección: son signos de actividad de la conciencia del yo, mientras que en el Espíritu primitivo la inteligencia y la vida se encuentran en el estado de germen”-.
La vida del Espíritu, en su conjunto, recorre las mismas fases que las del cuerpo; él pasa, gradualmente, desde el estado de embrión al de infancia, y alcanza, después, por una sucesión de períodos, al de adulto, es decir, la perfección, con tales diferencias, que la vida espiritual no tiene vejez ni decrepitud; que él tuvo un principio, pero no tendrá jamás un fin; que precisa un tiempo inmenso para pasar de la infancia al desarrollo completo, y que su progreso se cumple no solamente sobre una esfera, sino sobre muchas. De esta manera, la vida del Espíritu se compone de una serie de existencias corpóreas, cada una de las cuales representa una oportunidad de progreso, como cada existencia corpórea se compone de una serie de días, en cada uno de los cuales el ser humano da un paso adelante en experiencia y en instrucción. Empero, al igual que en la vida de la persona pasan días sin fruto, en la del Espíritu pasan existencias corpóreas sin resultado, por cuanto ella no supo aprovecharlas.
192.     Se puede, con una conducta impecable en esta vida terrena, alcanzar la cima de la escala y devenir un Espíritu puro sin pasar por los grados intermedios?
-“No, por cuanto todo lo que el ser humano, aquí, cree perfecto, se encuentra muy lejos de la perfección: existen cualidades que él no conoce, y no podría comprender. Él no podría ser más perfecto de cuanto permite su naturaleza terrestre; empero, de esta perfección a la cual él debe llegar existe una gran diferencia. El niño, por cuanto se desarrolle muy precozmente, debe pasar por la juventud antes de alcanzar la edad madura; la persona cuya salud está ausente, por prodigiosos que sean sus progresos en la curación, precisa pasar por la convalecencia antes de recuperarla perfectamente. Además, el Espíritu debe progresar tanto en ciencia como en moralidad, y, si no ha progresado sino en una de estas dos áreas, precisa, para alcanzar al vértice de la escala, que progrese también en la otra; todavía, cuanto más el ser humano progrese en esta vida, tanto más breves y más felices serán las pruebas futuras”-.
Puede el ser humano, por lo menos en esta vida, asegurarse una existencia futura con un menor grado de insatisfacción y de tribulaciones?
-“Ciertamente; puede disminuir el tiempo y las dificultades del camino. Sólo el infractor se encuentra siempre en el mismo punto”-.
193.     Puede el ser humano, en sus nuevas existencias descender más debajo de que era?
-“Como ser humano, por “condición social”, sí; como Espíritu,  no”-.
194.     Puede el Espíritu, que fuera previamente una persona de bien, in una sucesiva encarnación animar el cuerpo de un *perverso?
-“No, por cuanto no puede cambiar”
Puede el Espíritu de un perverso convertirse en el de una persona de bien?
-“Sí, si él se arrepiente, por cuanto esto sería una recompensa”-.
El camino de los Espíritus es progresivo, jamás retrógrado; ellos se elevan gradualmente en la jerarquía, empero, no descienden del grado que han alcanzado. En las diversas existencias corpóreas pueden descender hacia abajo como seres humanos, pero no como Espíritus. Es por esto que el Espíritu de un poderoso de la tierra podrá, en un momento dado, animar el más humilde artesano, o viceversa, por cuanto las condiciones sociales entre los seres humanos son, frecuentemente, en razón inversa de la elevación de los sentimientos morales. Herodes era monarca; Jesús, carpintero.
195.     La posibilidad de mejorarse en otra existencia, no podría inducir a alguien a perseverar en la vía inadecuada, pensando que, siempre, podrá corregirse más tarde?
-“Quien piensa de esta manera, no cree a nada, tomando en cuenta que la amenaza de un castigo eterno no le frena mayormente, por cuanto su razón se rebela, y esta idea le conduce a la plena incredulidad. Si para guiar a los seres humanos se hubiesen, empleado, siempre, medios racionales, no existirían, ahora, tantos escépticos. Un Espíritu imperfecto podría pensar cosas absurdas durante su vida corpórea; empero, liberado de la materia, cambia de idea, por cuanto advierte, enseguida, que se había engañado, y trae, en una nueva existencia, sólidos sentimientos contrarios. De tal manera se cumple el progreso; y es aquí la razón por la cual veis sobre la tierra una parte de los seres humanos más progresada de la otra; aquellos tienen ya una experiencia, que éstos todavía no tienen, pero que, ciertamente, conquistarán poco a poco. De vosotros, solamente, depende acelerar vuestro progreso, o el retardarlo indefinidamente”-.
El ser humano que se encuentra en condición poco favorable, desea, naturalmente, salir de ella lo más rápidamente posible,  Quien esté firmemente persuadido de que las tribulaciones de esta vida son las consecuencias de sus defectos, buscará de asegurarse una nueva existencia menos penosa, y esta convicción lo apartará de la vía del mal más fácilmente que aquella del fuego eterno, a la cual no cree.
196.     Por cuánto los Espíritus no pueden mejorar sin las tribulaciones de la vida corpórea, resultaría ésta una especie de proceso depurativo o de purgatorio, por el cual deben pasar los seres del mundo espiritual con la finalidad de alcanzar la perfección?
-“Exactamente; es así. Ellos mejoran por medio de las pruebas, evitando el mal y practicando el bien; solamente después de muchas encarnaciones y depuraciones sucesivas  alcanzan, en un tiempo más o menos largo, según sus propios esfuerzos, el objetivo al cual se centran”-.
Es, el cuerpo que, para mejorarlo, actúa sobre el Espíritu, o es el Espíritu, que, para mejorarse, actúa sobre el cuerpo?
-“El Espíritu es todo; el cuerpo es un vestido, que se transforma, nuevamente, a su estado de energía”-.
Símbolo material de los diversos grados de purificación del Espíritu es el zumo de la vid. El contiene el licor del espíritu o alcohol; pero éste, conteniendo grandes cantidades de materias extrañas que le alteran la esencia, no alcanza la pureza absoluta sino después de numerosas destilaciones en cada una de las cuales se despoja de alguna impureza. El alambique es el cuerpo, en el cual debe entrar para purificarse; las materias extrañeza son como el periespíritu, que se purifica también él a medida que el Espíritu se acerca a la perfección.
SUERTE DE LOS NIÑOS DESPUÉS DE LA DESENCARNACIÓN
197.     El Espíritu de un niño desencarnado en temprana edad, tiene el mismo valor que el de un adulto?
-“Tal vez mucho más, por cuanto podría haber vivido mucho más largo tiempo, por lo cual tendría mayor experiencia, especialmente si ha progresado”-.
Es decir, el Espíritu de un niño puede ser de mayor progreso que el de su padre?
-“Frecuentemente: no lo veis continuamente sobre la tierra?
198.     El Espíritu de un niño que desencarne en tierna edad, no habiendo podido cometer el mal, pertenece, a los grados superiores?
-“Si no ha cometido el mal, tampoco ha hecho el bien, y Dios no lo exime de las pruebas por las cuales debe pasar. Si realmente fuese superior, no lo sería ya porque entre vosotros era un niño, sino en virtud de que había progresado mucho ante de reencarnarse”-.
199.     Por qué vemos, tan frecuentemente, truncada la vida en la infancia?
-“La poca duración de la vida de un niño puede ser para el Espíritu encarnado en él el cumplimiento de una anterior existencia interrumpida antes del término establecido, y su desencarnación es, frecuentemente, una prueba o una expiación para los progenitores”-.
Cuál suerte le toca al Espíritu de un niño desencarnado en tierna edad?
-“Si desencarnó por haber venido a menos en el objetivo emprendido, él recomienza una nueva existencia”-.
Si el ser humano no tuviese más que una sola existencia corpórea, y si, después de esta, su futuro destino fuese establecido eternamente, cuál sería el mérito de la mitad de la especie humana, que desencarna en la infancia, para gozar de una felicidad sin fin? Y, con cuál derecho estaría exento de las condiciones frecuentemente duras impuestas a la otra mitad? Un tal orden de cosas contrastaría con la justicia de Dios. Con la reencarnación, en cambio, se establece la igualdad; el porvenir, sin excepción, y sin favor para alguien, pertenece a todos: quien llega último no puede inculpar más que a sí mismo.  El ser humano debe tener el mérito de sus obras, por cuanto responde por ellas.
Y, por otra parte, no es nada lógico el considerar la infancia como un estado normal de inocencia. No vemos, quizá, los instintos más malvados dominar, tal vez, en los niños en una edad, en la cual la educación no ha podido ejercitar influencia alguna? No observamos a aquellos que traen en su naturaleza la astucia, la doblez, la perfidia, e inclusive, la tendencia al robo y a los hechos de sangre, que perduran no obstante el buen ejemplo que reciben? La ley civil los absuelve de sus hechos reñidos con la justicia, disculpándoles aseverando que han actuado sin discernimiento, y a buena razón, por cuanto actúan más instintivamente que de propósito deliberado. Empero, de dónde pueden provenir entre niños de la misma edad, frecuentemente educados en las mismas condiciones, y sujetos a las mismas influencias? De dónde tal precoz perversidad si no de la bajeza del Espíritu, ya que la educación no tiene inherencia? Los niños viciosos son tales, porque su Espíritu ha progresado menos, y deriva de ello  las consecuencias, no por las obras del niño, sino por las de sus existencias anteriores. De esta manera, la ley es igual para todos y la justicia de Dios alcanza a todos.
SEXO ENTRE LOS ESPÍRITUS
200.     Existe entre los Espíritus diversidad de sexos?
-“No, en el modo que entendéis vosotros, por cuanto los sexos dependen de los organismos. También entre los Espíritus reinan amor y simpatía, pero fundados en la semejanza de los sentimientos”-.
201.     Entonces, el Espíritu que animó el cuerpo de un hombre, puede en una nueva existencia animar el de una mujer y viceversa?
-“Sin duda, el mismo Espíritu puede animar ahora el cuerpo de un hombre, o bien el de una mujer”-.
202.     El Espíritu errante prefiere encarnarse en el cuerpo de un hombre o de una mujer?
-“Tal cosa poco importa al Espíritu: eso depende de la prueba por la cual debe pasar”-.
COMENTARIO EXEGÉTICO: En primeras instancias, no se trata de lo que a un Espíritu, en un momento dado, le guste o prefiera, sino el objetivo que debe cumplir en la nueva existencia que programa antes de encarnar, conjuntamente con todas las personas involucradas, o bien por afinidad, o bien por deber de compensación, o por acreencias, o deudas, kármicas.
Un Espíritu que privara de la vida, en alguna de sus existencias anteriores, está obligado, por la ley cósmica, y por el reclamo de los eventualmente afectados, a reponer la vida, o las vidas, que debe. A tales efectos precisa nacer como mujer para convertirse en madre de aquellos a quienes, antes, privara de la vida.
Luego, además, entran en juego, el tipo de actividades o roles que desempeñará, que requiera que el Espíritu adopte uno u otro sexo, en su nueva existencia. Básicamente, el sexo tiene íntima relación con el rol que le toca desempeñar al Espíritu, en una existencia en particular.
Durante muchos ciclos de vida, algunos Espíritus pueden adoptar uno u otro sexo, por el cual puedan sentirse más cómodos, y, evidentemente, desarrollar en mayor grado las características femeninas, que las masculinas.
Empero, en determinados momentos, ese rol puede variar por los objetivos que, el mismo Espíritu, se anteponga como misión de vida, o que le imponga la ley cósmica, para cumplir sus respectivos deberes de compensación, y a la vez progresar desde esa otra faceta existencial, ya que los roles son diferentes.
Quienes han vivido durante muchos ciclos de vida en un sexo determinado, al encarnar en el opuesto, podrían manifestar desequilibrios y tendencias hacia el sexo contrario. Esto es debido a que, habiéndose acostumbrado a pensar siendo de un sexo determinado, durante muchas vidas, al cambiar de polaridad, en un nuevo ciclo de vida, encarnado en un cuerpo diferente a la tendencia que trae, seguirá pensando, y sintiendo, como si, aún fuera del sexo en que ha encarnado numerosas veces.
 Aquí reside la razón por la cual tantos seres muestran las respectivas tendencias hacia el sexo opuesto, y es que, durante un cierto número de vidas han encarnado en el sexo hacia el cual manifiestan tendencias contra natura.
PARENTESCO E FILIACIÓN
203.     Los progenitores, trasmiten a los hijos una parte de su Espíritu, o les dan, solamente, la vida física, a la cual, más tarde le es agregada la vida moral?
-“Los progenitores otorgan a los hijos únicamente la vida física, por cuanto el Espíritu es indivisible. Un padre poco dotado puede tener hijos de ingenio y viceversa”-.
204.     Por cuanto hemos tenido muchas existencias, el parentesco debe remontarse más allá de la actual?
-“No puede ser de manera diversa. La sucesión de las existencias corpóreas establecen, en cada una, lazos que resalen a las anteriores: de lo cual, frecuentemente, se derivan las causas de las simpatías que os ligan con personas que vosotros creéis que s son extrañas”-.
205.     A algunos puede parecer que la doctrina de la reencarnación destruya los lazos de familia al hacerlos remontar más allá de la existencia actual.
-“Los extiende, pero no los destruye. Por cuanto el parentesco está fundado sobre afectos anteriores, los vínculos que unen a los miembros de una misma familia, son, más bien, más fuertes. Refuerza y multiplica los deberes de la fraternidad, por cuanto vuestro vecino o quien os sirve en funciones domésticas, puede haber sido un Espíritu con quien os unieran vínculos de parentesco sanguíneo”-.
Ese, todavía, disminuye la importancia que, algunos, admiten a la propia descendencia, por cuanto, uno puede haber tenido por padre un Espíritu, quien pudo pertenecer a otra familia, o vivido en toda otra condición que la suya.
-“Es verdad: pero esta importancia se apoya, únicamente, en el orgullo. Lo que, en gran parte, los seres humanos honran en sus sentimientos, son los títulos, los grados, la fortuna. Muchos se avergonzarían de haber tenido por familiar a un honesto zapatero, mientras que, en cambio, se glorían de descender de un gentilhombre disoluto. Empero, a pesar de lo que digan o hagan, no impedirán, a las cosas, de ser lo que son, por cuanto Dios no ha regulado las leyes de la naturaleza sobre su vanidad”-.
206.     Al no haber filiación entre los Espíritus de los descendientes de una misma familia, significa que el culto de los antepasados sea algo vano y ridículo?
-“No, por cuanto es natural se honre de pertenecer a una familia, en la cual se han encarnado Espíritus superiores. Si bien los Espíritus no proceden los unos de los otros, no por esto sienten menor afecto hacia quienes les liga el parentesco sanguíneo, cuya raíz reside en la simpatía o en vínculos anteriores. Recordad, empero, que los Espíritus de vuestros progenitores no se tienen por honrados por el culto que les rendid con motivo de orgullo. Su mérito no se refleja sobre vosotros salvo que os empleáis en seguir su ejemplo; en este único caso vuestro recuerdo puede resultarle no solamente grato, sino proficuo.
SEMEJANZAS FÍSICAS Y MORALES
207.     Los progenitores transmite, frecuentemente, a sus hijos, un parecido físico. Transmite, ellos, también una semejanza moral?
-“No, por cuanto tienen Espíritus diferentes. El cuerpo procede del cuerpo, pero el Espíritu no procede del Espíritu. Entre los descendientes de las singulares grupos étnicos no existe más que consanguinidad”-.
De dónde provienen las semejanzas morales, que, algunas veces, existen entre progenitores e hijos?
-“En el hecho de ser Espíritus afines atraídos los unos a los otros por la similitud de tendencias”-.
208.     El Espíritus de los progenitores tiene influencia sobre el de los hijos después de su nacimiento?
-“Sí, es enorme. Como ya hemos dicho, los Espíritus deben, recíprocamente, ayudarse a progresar. O, más bien: los Espíritus de los progenitores tienen por misión la de desarrollar el de sus hijos por medio de la educación: quien falta a este propósito se rinde culpable de las consecuencias”-.
209.     Por qué, algunas veces, progenitores buenos y virtuosos dan la vida a hijos de naturaleza perversa? En otros términos: Por qué, las buenas cualidades de los progenitores no atraen, siempre, por simpatía, buenos Espíritus para encarnarse como sus hijos?
-“Un Espíritu malo puede solicitar de encarnarse cerca de progenitores buenos con la esperanza que sus consejos lo separen de la vía inconveniente; frecuentemente, Dios lo concede”-.
COMENTARIO EXEGÉTICO: Es una respuesta interesante, y a la cual pocas veces se hace referencia cuando se explica la composición de la familia. Generalmente, se menciona a que la integran Espíritus afines que encarnan en la misma familia con el fin de prestarse apoyo mutuamente. Igualmente, se afirma que, por efecto de la ley de justicia y la de compensación, la ley de afinidad integra en el mismo núcleo familiar a todos aquellos seres que, de una u otra manera, deben limar asperezas, o compensarse deudas kármicas de determinadas índoles. En estos casos, los lazos de la carne, y del parentesco, en la dimensión física, permiten compensarse recíprocamente, fomentar lazos de afinidad, e, implícitamente, recabar el aprendizaje necesario para vivir en armónica cooperación, disfrutando de la interrelación afectiva que se ha desarrollado, a partir de entonces, en una o más existencias.
Se sabe, por las comunicaciones recibidas de diversos entes espirituales, y en diferentes partes del planeta, que, en numerosas oportunidades, el Espíritu afectado por las acciones indebidas de ciertos seres, una vez en la dimensión espiritual, asume la misión de ayudar a quienes le perjudicaron, para que puedan enmendarse y, de esta manera, seguir por la vía del bien. Esto, muchas veces, lo logran durante un gran número de existencias, lo cual implica una elevada cuota de sacrificio, pero, sobre todo, de amor. El amor todo lo puede.
También, por supuesto, ocurre, seguramente más de lo que se piensa, que determinados Espíritus, al igual que lo hace un estudiante cuando elige el maestro, o Instituto con quien, o donde quiere estudiar, solicita al Espíritu elegido la oportunidad de entrar en su núcleo familiar, o de trabajo. Esto tiene múltiples funciones: apoyarse mutuamente y de aprendizaje, tal como ocurre con cualquier aprendiz que solicita ingresar en un determinado Taller artesanal.
Evidentemente, este tipo de cooperación  puede darse en cualquier nivel de la Escala del infinito progreso, ya que, a niveles muy elevados, alguien de menor grado, aunque represente, a su vez, un nivel importante de desarrollo, en esas esferas, un grado inferior equivale, igualmente, a esas polaridades opuestas, entre el bien y el mal, que se observan en la realidad social. El Espíritu de un nivel de conciencia perceptiva, comprensiva y realizadora de grado inferior solicita la oportunidad de encarnar con la familia del grado inmediato superior, a los fines de aprendizaje y superación moral integral. A su vez, éste ser que ha sido beneficiado con la oportunidad inherente, hará, a su vez, lo pertinente para colaborar con aquellos seres que le siguen en la escala inmediatamente inferior. Es la cadena de la solidaridad universal en acción efectiva de cooperación.
Sin duda, allí entra en juego la habilidad del maestro para templar al Espíritu del que ha solicitado su apoyo, para seguir con mayor efectividad por la senda de las virtudes.
Aquí se hace relevante destacar que la misión del ser, en los cuatro reinos naturales, es el estudio de todas las ciencias, de todas las filosofías, de todas las artes y la práctica de todas las virtudes. Al estar preparado para la siguiente fase, aparecen a la vista, los seres con los cuales habrá que formar parte, o familia, para los fines pertinentes. Es la eterna polaridad de un estado de conciencia a otro más elevado.
Es preciso recordar, también, que los amigos forman parte integral de nuestra familia, por los lazos de afinidad y afecto, respeto y amistad, que prevalecen en las interrelaciones, fruto de incontables ciclos de vidas compartidas dando y recibiendo apoyo recíproco en el desarrollo de una obra común. Si miramos con detenimiento, más allá de las apariencias, esa obra común salta a la vista, y es posible contemplarla.
El objetivo eterno de cada ser, en los cuatro reinos naturales, es el de adquirir conciencia de la Divinidad que mora en sí mismo. Que la misma constituye la Divinidad Universal sin haberse separado de sí, y sin haber dejado de ser Ella misma. Luego, percibir que la propia conciencia es una réplica exacta de la de la Divinidad, y de que los atributos divinos que les son inherentes, -valores universales- que la Divinidad tiene desarrollados en todas sus vertientes y variantes, en grado infinito, son los que eternamente desarrollará, sin límites algunos, también en todas sus vertientes y variantes, en ese eterno retorno del ser individual al Ser Universal.
En ese eterno retorno, al igual que el río al recorrer su curso hacia el mar, baña la tierra para alimentarla y volverla más fértil, coadyuvando al sostenimiento de la vida en sus múltiples facetas, el Espíritu contribuye a la expansión de la Creación Universal, de acuerdo a los planes del Gran Arquitecto Universal y a los planes que la Divinidad ha diseñado para cada ser, en los cuatro reinos naturales. 
En la eternidad expresada, y por expresarse, siempre, en tiempo presente, es natural suponer que todos precisamos de todos para realizar los designios de la Divinidad, en los cuales la Divinidad se ayuda a sí misma. No deja de ser un juego de Dios con Dios mismo, por lo cual, no hay que extrañarse que Dios se ayude a sí mismo bajo cualquier expresión de vida en la que se manifiesta.
Adquirir conciencia de esta realidad, en sus ilimitadas variantes,  permite descifrar, comprendiendo mejor, el mecanismo de la vida y de la expansión universal de la Creación.
210.     Pueden los progenitores, por la fuerza de la voluntad y de la oración, atraer en el cuerpo del hijo por nacer, un Espíritu bueno en vez de uno malo?
-“No, pero pueden mejorar el Espíritu del hijo que han hecho nacer y que les es confiado. Es para ellos un deber. Hijos malos constituyen pruebas para los padres”-.
211.     De donde proviene la semejanza de carácter que, frecuentemente, existe entre hermanos, especialmente entre gemelos?
–“Del hecho de ser Espíritus afines; por el grado de semejanza de sus sentimientos, son felices de encontrarse juntos”-.
212.     En los gemelos, cuyos cuerpos se encuentran unidos, quienes tienen órganos comunes, -como es el caso de los siameses-, existen dos Espíritus?
-“Sí; pero por sus semejanzas, parecieran que son uno solo a vuestros ojos”-.
213.     Por cuanto los Espíritus se encarnan en los gemelos por afinidad, de dónde proviene la aversión que algunas veces predomina entre ellos?
-“No es regla absoluta que en los gemelos hayan siempre Espíritus afines. Espíritus malos pueden querer luchar juntos en el teatro de la vida”-.
214.     Qué se debe pensar de las historias de niños que se baten ya en el seno de la madre?
-“Constituyen expresiones empleadas para expresar que su odio es de tal magnitud  que resale más allá de su nacimiento. Cuándo os habituaréis a tener en cuenta las figuras poéticas?”
215.     De donde proviene el carácter especial que distingue un pueblo de otro?
-“Los Espíritus forman familias determinadas por la similitud de las tendencias más o menos puras, según su elevación. Ahora, cada pueblo es una gran familia en la cual se reúnen Espíritus afines, y la propensión a unirse de los miembros de estas familias constituye el carácter distintivo. Creed vosotros que Espíritus buenos y humanos prefieren encarnarse entre un pueblo bárbaro y feroz? No: los Espíritus simpatizan con las masas, como simpatizan con los individuos. En ese caso, ellos se encuentran en el ambiente que les es propio”-.
216.     Manifiesta, el ser humano, expresiones del carácter moral de sus existencias anteriores?
-“Si, puede suceder; empero, él, mejorando, cambia. También la diversidad de condiciones sociales tiene sobre esto una gran influencia: si de condición social relevante se pasa a otra humilde, sus gustos cambiarán del todo, y costará reconocerlo. Es cierto, pero, que, siendo el Espíritu siempre el mismo en las diversas encarnaciones, sus manifestaciones, al pasar de una a la otra, pueden tener ciertas analogías, modificadas solamente por las costumbres de su nueva condición; pero, llega el día en el cual un notable mejoramiento le cambia del todo el carácter, por cuanto de orgulloso y malvado, si se arrepintió, puede transformarse en humilde e humano”-.
COMENTARIO EXEGÉTICO: El Espíritu arrastra en sí, de una vida a otra, el bagaje de experiencias que ha acumulado, en forma de aptitud para percibir, comprender, hacer o dejar de hacer. Esta aptitud, se expresa, también, como carácter, actitud, dignidad y virtudes, en general, en ambas polaridades.
Para un Espíritu acostumbrado a sacar el mejor partido posible, en todas las circunstancias, es indiferente el ambiente en que se reencarna. Aún en situaciones adversas, o aparentemente adversas, sacará los mejores resultados factibles.
Su dignidad se expresará en su carácter como tenacidad, cumplimiento del propio deber, honradez, sentimiento del honor, responsabilidad y anhelo de cultivarse en elevado grado. El nivel alcanzado hasta su última existencia se manifestará en la nueva, en ambas polaridades. Ha cambiado el cuerpo, la vestimenta, o el rol sexual. Ahora puede haber nacido en el sexo opuesto, de acuerdo con la nueva misión que trae, pero, la personalidad expresada es la misma.
Si es un Espíritu muy adelantado, su genio se manifestará en cualquier situación que afronte y realizará su obra maestra, donde otros, de menor desarrollo evolutivo -de conciencia-, en mejores condiciones, no sabrían que hacer con lo que tienen entre las manos. Es una cuestión de visión, y ésta la aporta la aptitud desarrollada por la experiencia inherente, en cada caso y es equivalente al grado de conciencia alcanzado.
Esa es la razón por la cual un humilde subalterno puede mandar y hacerse obedecer aún por los de mayor nivel jerárquico, humanamente hablando. Esto porque, a nivel espiritual, lo que se impone es el estado de conciencia alcanzado, que aporta la visión equivalente, y aquí, el más predomina sobre el menos. Pero, ambos, son eslabones cooperantes de la misma cadena de la fraternidad universal.
Evidentemente, quien sabe ver, percibirá, siempre, el nivel de conciencia que expresa cada ser con quien se entra en contacto, en los cuatro reinos naturales. Es un reconocimiento casi instantáneo. Pero, el que, realmente tiene elevados estados de conciencia, coopera en el desarrollo de quienes le siguen en la escala evolutiva, pero, tiene la vista puesta en quienes les preceden en el camino, tanto encarnados como desencarnados, sin importar las épocas en que han vivido en el planeta, para aprender de ellos. Esa es la razón de su búsqueda constante por el estudio de las obras de su ingenio, de los pensadores de todos los tiempos y países.
A quien lo ha hecho de esta manera en muchos ciclos de vida, en cada nuevo en que reencarne, sabrá lo que debe hacer, ya que, esta aptitud desarrollada forma parte de su propia naturaleza. Aunque en la nueva existencia empieza en las condiciones menos favorables, su Espíritu domina el proceso creativo y de un desierto será capaz de crear un oasis o una fértil zona de cultivos.
Evidentemente, los roles cambian de una vida a otra, y podría asumirse uno nuevo en el cual el Espíritu no tenga experiencias, pero sabrá aprender con facilidad, sin importar el esfuerzo precisado, ya que su experiencia en otras áreas aflorará en cualquier otra en que actúe en un momento dado.
Es lo que ocurre con el método científico en la formación académica; no importa en que carrera se forme; el dominio del proceso de investigación de una le sirve en todas, ya que, al final se trata de trabajar con el qué, con el cómo, con el dónde, con el quién, con el cuándo, con el cuánto y con el por qué debe hacerse.
Conocido el qué, los demás elementos aflorarán por el cultivo del arte, o por intuición o inspiración, o a través del ensayo y el error, hasta alcanzar el resultado apetecido.
La misma vida, a través del mecanismo de necesidades, anhelos o deseos, pondrá en movimiento sus energías creadoras para realizar el plan que, cada ser, trae en cada ciclo existencial, para su realización.
Por supuesto, cada nuevo ciclo de vida, aportará transformaciones en la propia personalidad, y en el carácter, generalmente, de menos en más, aunque puedan haber etapas de aparente estancamiento, al igual que el árbol que se pasma, mientras sus raíces buscan nuevas fuentes de nutrientes. Empero, al encontrarlas, alcanza una frondosidad insospechada que asombra a todos cuanto le vieren en ambas circunstancias.
Por último, recordemos que, cada ser, en los cuatro reinos naturales, es la misma Divinidad manifestada sin dejar de ser la Divinidad y sin haberse separado de la Divinidad, y Ella cuidará de sí misma, por medio del lenguaje de los valores universales expresados en la conciencia. Es que, la conciencia del Espíritu, en los cuatro reinos naturales, es la réplica exacta de la conciencia de la Divinidad. Al mismo tiempo, de acuerdo con las necesidades que el ser afronta, se expresa, en grado equivalente, el poder potencialmente infinito que posee para hacerle alcanzar la satisfacción de la misma, o superar cualquier adversidad, o prueba de vida, para su aprendizaje, o realizar cualquier objetivo de vida.
Conocimiento y poder que la Divinidad posee desarrollado en grado infinito en todas las vertientes y variantes, pero cada ser precisa desarrollar en el eterno retorno del ser individual al Ser Universal, sin alcanzar jamás la totalidad, ya que siempre encontrará un más allá en progreso, afortunadamente.
 Empero, es el eterno trabajo que la Divinidad realiza, por medio de la diversidad, para desarrollar su propio potencial infinito, en la expansión de la Creación, donde nada permanece estático, ni para siempre, sino que, a través del cambio incesante, realiza su propósito cósmico.
217.     El ser humano, en sus diversas encarnaciones, manifiesta los rasgos físicos de sus existencias anteriores?
-“El nuevo cuerpo no tiene con el de una existencia anterior ningún rapport.  Empero, el Espíritu se refleja en el cuerpo, y, si bien éste no sea más que materia, es modelado, por otra parte, sobre las capacidades del Espíritu, que les imprime un cierto carácter, especialmente en la cara. Se dice, generalmente, que los ojos son el espejo del Espíritu, es decir, que el Espíritu se expresa más particularmente sobre la cara, lo cual es cierto, por cuanto, una persona, aunque físicamente de poca belleza, tiene en sí algo que gusta, cuando posee un Espíritu bueno, sabio, gentil, mientras que existen caras bellísimas, que no poseen atractivo alguno, más bien inspiran aversión. A primera vista, parecería que solamente los cuerpos hermosos deberían ser los vehículos de los Espíritus mejores; empero, en realidad, cada día se encuentran seres humanos de bien bajo aspectos de menor belleza física. En conclusión: la paridad de gustos y tendencias puede dar a los cuerpos, no una semejanza pronunciada, sino lo que se dice, normalmente, un aire de  familia”-.
Por cuanto el cuerpo, que reviste el Espíritu en una nueva encarnación, no tiene relación con el de la existencia precedente, sería absurdo deducir una sucesión de existencias de una semejanza fortuita. Todavía, las cualidades del Espíritu modifican, frecuentemente, los órganos, que sirven a sus manifestaciones, e imprimen, en el rostro, y en el conjunto de los modos, un carácter particular. Por lo cual, debajo de los más humildes rasgos físicos se puede encontrar la expresión de la grandeza y de la dignidad; mientras que, debajo del vestido del gran señor se observa, alguna vez, la de la bajeza y la de la ignominia. Ciertas personas, en el ambiente de su nueva existencia, toman las costumbres y las maneras de la nueva sociedad con tanta naturalidad, que parece como si se encontraran en su elemento; otras, en su polaridad opuesta, no obstante su nacimiento y condición, se encuentran siempre como peces fuera del agua. Cómo explicar estos hechos, sino como manifestaciones de lo que ha sido el Espíritu en anteriores existencias?
IDEAS INNATAS
218.     El Espíritu encarnado conserva, quizá, alguna huella de las sensaciones tenidas y de las nociones conquistadas en existencias anteriores?
-“Le queda una vaga remembranza, es decir, lo que suele denominarse ideas innatas”-.
Entonces, la teoría de las ideas innatas no es una quimera?
-“No. Las cogniciones adquiridas en cada una de las existencias no se pierden. El Espíritu, separado de la materia, las recuerda siempre. Durante la encarnación puede olvidarlas en parte; pero, la intuición que le queda, ayuda su avance evolutivo, sin el cual debería recomenzar siempre del inicio. A cada nueva encarnación, el Espíritu toma su punto de partida desde aquel en el cual quedara en la precedente”-.
-Por lo cual, entre dos vidas, existe una gran conexión?
-“No siempre así de grande como podréis creer, por cuanto, como fue observado, las condiciones son, frecuentemente, muy diferentes, y, en el intervalo el Espíritu ha podido progresar”-. (ver nº 216).
219.     Cuál es el origen de las facultades extraordinarias de quienes, que, sin precedente estudio, parece que tienen la intuición de algunas partes del saber, como las lenguas, del cálculo y similares?
–“La remembranza del pasado, el progreso antecedente del Espíritu, del cual ellos mismos no tienen conciencia. De dónde quisierais que provengan? El cuerpo cambia, pero el Espíritu no, si bien muda el involucro exterior”-.
220.     En el cambiar del cuerpo, se puede perder alguna facultad intelectual? No tener más, por ejemplo, el gusto artístico?
–“Sí; si el Espíritu ha desvirtuado esta facultad haciendo mal uso. Empero, por otra parte, una facultad puede permanecer dormida durante una existencia, por cuanto el Espíritu quiere ejercitar otra con la cual no tiene relación alguna; en tal caso aquella queda en el estado latente para reaparecer más tarde”-.
221.     Es, quizá, a un recuerdo retrospectivo que el ser humano debe, aún en el estado primitivo, la noción instintiva de la existencia de Dios y l presentimiento de la vida futura?
-“Sí: a la remembranza de lo que ya sabía como Espíritu antes de haber encarnado; pero el orgullo frecuentemente sofoca este sentimiento”-.
Son debidas a este mismo recuerdo algunas creencias relativas a la doctrina espírita que reencontramos en todos los pueblos?
-“La doctrina espírita es antigua cuanto el mundo, y se reencuentra en todas partes: prueba ésta de su verdad. El Espíritu encarnado, manifestando la intuición de su estado de Espíritu, tiene la conciencia instintiva del mundo invisible; empero, frecuentemente, la falsean los prejuicios, y la ignorancia le agrega la superstición”-.